Gabriela Mistral y Pablo Neruda: grandeza de humanidad

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/mistralmontegrande.jpg Gabriela Mistral-Montegrande Chile.

 

 

Se escribe de aquellos recuerdos que conmocionan, que llenan la imaginación de imágenes que, por extraños caprichos, insisten en ser eternas, juegan a ser dioses. Mi paso por Chile, gracias a la Universidad de Chile y a los académicos de Facso: Paulina Osorio, Mónica Llaña, Angélica San Martín, Angélica Riquelme, Mónica Pavez, Isabel Corvalán y Manuel Silva, entrañó un paseo por la poética, por las tierras del cobre y del vino ─gracias a todos ellos, a la Facso de Chile y a Carlos Calvo de la Universidad de la Serena por su generosidad─.

Este grupo de académicos, al lado de otros docentes y estudiantes de maestría y de pregrado, permitieron un espacio para el texto Horizontes Humanos: límites y utopías. De eso, de lo que dicho libro encierra, se hablará otro día, puesto que en este espacio va la Chile de Pablo Neruda, de Gabriela Mistral, unos seres que, en épocas de desarraigo, aún siguen conmoviendo el mundo.

Las casas de Neruda en Santiago y en Isla Negra dejan una imagen de grandeza, hablan de un hombre que nació para divertirse y divertir al mundo “La vida no se recorre dos veces”. Los vasos en colores, los sueños fallidos de marinero, sus amores furtivos y aquella ancla que, pese a las sugerencias, decide no pintar porque todos tienen derecho a envejecer a su manera, “Cada uno envejece a su manera y el ancla se sostiene en la soledad como en su nave con dignidad” palabras que indican que tenemos Neruda para la eternidad; él no volverá a envejecer, así son los grandes personajes. Así las cosas, en Chile la vida va siendo poesía.  Sin duda, después de visitar las casas de Pablo Neruda quedamos anclados, no queremos movernos más como escribió el bardo en aquella ancla que reposa en Isla Negra. En definitiva, con Pablo vamos siendo marineros porque un ancla nos fija a puerto y un amor nos seduce.

En un absolutismo de la imaginación, se llega a pensar que después de conocer el universo que representa Neruda el mundo no da para más, pero este Chile alberga a otro ícono de las letras, otro personaje que no pasó en vano; para ello se debe llegar a Montegrande, la tierra de la inefable Gabriela Mistral. Sin saberse como, esta mujer para la humanidad, te hace terrenal.

Allí, en Vicuña y luego en Montegrande, se comprende aún más la grandeza de la Mistral. Sólo naciendo en este encantador valle de Elqui se puede escribir con tanta vehemencia, sólo visitando este fantástico lugar se comprende y disfruta la enormidad de sus paisajes; allí, y no en otra parte, la tierra desplega tonalidades nobles y sobrecogedoras, una belleza desconcertante que atrapa a la humanidad con la misma voracidad que Gabriela cautivó al mundo con el paso de sus letras. “Y siento que mi vida se va huyendo callada y dulce como la gacela” escribió altiva.

El valle de Elqui, sus paisajes, otra versión, tal vez mejorada, del Paraíso, queda en la memoria para jamás caer al olvido. Las gentes de Elqui son diferentes a las que circula ─mos─ en las academias o, aquellas que enloquecidas en las grandes urbes, agreden y ofuscan por esa urgencia de continuar sobreviviendo. En el Valle de Elqui las personas son tranquilas y magnánimas, por ello sus encantadores vinos: ni más ni menos lo que Gabriela Mistral fue, corrijo, es, porque ella no ha muerto, está en la eternidad de la memoria humana.

Alterado de sentidos y bajo la exuberancia de los rapsodas, es necesario inclinarse ante Neruda y Mistral y también, como no ser así, ante las bondades de sus coetáneos, cuando menos los extrañaremos donde sea desde estos horizontes que se complacen en el sur.

Gabriela Mistral y Pablo Neruda, cuando la mar está turbulenta, la humanidad encuentra sus anclas en ustedes, unos genios que las tierras pocas veces gestan.

 http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/nerudaislanegrachile.jpg Casa de Neruda en Isla Negra (Isabel Corvalan, Angélica San Martín, Miguel González y Mónica LLaña).

Autor. Miguel Alberto González González

miguelalbertogonzalezg@yahoo.com

miguelg@umanizales.edu.co

Docente Escuela Carabineros Alejandro Gutiérrez

Licenciado en filosofía y letras

Magister en Educación-Docencia

Estudios doctorales en Conocimiento y Cultura Latinoamericana

Manizales-Caldas-Colombia

Argentina en la eternidad de la memoria

Lo actual es un complejo amasado con el barro de lo que fue y el fluido de lo que será.  Arturo Jauretche

 http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/obliscobuenosaires.jpg  Obelisco en Buenos Aires

 

Era tiempo de escribir de aquellos recuerdos de un viaje realizado en abril del 2009 a la entrañable Argentina, allí me convocó Ernesto Quintar —el príncipe que Maquiavelo no conoció, porque nunca conoció a los argentinos—, un sujeto de enorme generosidad, un hombre de increíble sentido de humanidad, quien me permitió estar en la Universidad de Buenos Aires, en el Ministerio de Educación de la provincia de Buenos Aires y otros lugares de academia. Personas tan gratas como los licenciados Gustavo Grasso, Daniel Lauría o Rody Rodríguez del Ministerio, permitieron que Argentina se agrandara en los imaginarios individuales, que estas palabras llenas de límites tuviesen eco ante un conmocionado auditorio aquel 23 de abril, fecha que mueren dos grandes de la literatura Cervantes y Shakespeare. Allí nos regocijamos con hablar de Horizontes Humanos y sus propuestas —De Horizontes escribiré en otro momento—, ahora rememoraré la fantasía que son los argentinos, con una claridad necesaria por demás, téngase recorrido académico o no, Boca y River son el tema obligado en cualquier lugar: sea gaucho o porteño.

Antes de  viajar a la Argentina llegué a defender el concepto de superioridad argentino, lo comparé con el superhombre de Nietzsche, suscité en los estudiantes cierta curiosidad por la forma como en Argentina cuidan a sus héroes o los agrandan y, cuando las circunstancias lo ameritan, saben reírse de sí mismos como claro ejemplo de su capacidad de disfrute o quizás de soporte.

 A la Argentina se le conoce y el amor llega como en surrealismo, vía rio la plata, a través del Alehp, de Rayuela, de Martín Fierro, de unos mates o de una mano de dios, de aquella que ayuda para que un deportista y un equipo pasen a la historia.

Argentina son pintores como Berni, Petorutti, Quinquela, pensadores como Jauretche, Ingenieros, Leloir, Houssay, escritores como Sábato, Borges, Hernández, Piglia, políticos como Evita Peron —no dejar en el olvido a los militares y sus espantosas desapariciones— futbolistas como Maradona y otros tantos que le mostraron al mundo para que servía un balón, de cantantes como Gieco, Gardel, Leonardo Fabio o La mosca; un país con tanta riqueza humana jamás dejará de sorprender.

 Nos ha dicho el insobornable Borges que "El infierno y el paraíso parecen desproporcionados. Los actos de los hombres no merecen tanto". No he visto provocación más gallarda para avanzar los dilemas del bien y del mal. Lleno de presagios Santos Discepolo escribió “Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé, en el quinientos seis y en el dos mil también; que siempre ha habido chorros, maquiávelos y estafáos”.  Con sentido de historia Ingenieros expreso que “El hombre que ha perdido la aptitud de borrar sus odios está viejo, irreparablemente”. ¿Será que la sociedad se está volviendo vieja o nació vieja? Piglia expone que “El dinero es un sistema de intercambios, una máquina metafórica que se convierte en otras cosas: tiempo libre, música o una novela...”. El indisoluble Cortázar nos interroga y de qué forma ¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión? Asignarle a la ilusión autonomía es una hermosa metáfora para continuar explorando; asimismo la vate Storni pidió de la lejanía aquello que la cercanía no le daba “Ahora quiero amar algo lejano.../ algún hombre divino/ que sea como un ave por lo dulce,/ que haya habido mujeres infinitas/ y sepa de otras tierras, y florezca”. A herida abierta el rapsoda Lugones apunta “Destino a la vez fútil y tremendo/ de sentir que con gracia dolorosa/ en la fragilidad de cada rosa/ hay algo nuestro que se está muriendo”. Si con estas formas de comprender el mundo, si con estas metáforas de argentinos que son para la eternidad de la memoria no quedamos extasiados, es porque nuestra sensibilidad ha calendarios desapareció por razones de mercado; así las cosas, va siendo tiempo que tornemos la mirada al sur, en una época donde los nortes poco nos aventura.

Fuera de lo anterior, que es la historia, la ilusión de lo que ya fue, pero que seguirá siendo, de Argentina me llevo, para la eternidad de la memoria, su exquisita carne de sabores y aromas que no se encuentra en otras; su amable vino Malvec que según muchos expertos afirman que en dichas tierras esta variedad de cepa alcanza mayor calidad; el obelisco de intensas celebraciones; Puertomadero y el pasado de una nación que se fue fundiendo entre los mares y la pampa; las gestas de San Martín; las historias de los gauchos en la Pampa; los relatos de fuego de los nativos del sur con sus gélidas aguas; las bibliotecas abiertas en Buenos Aires hasta altas hora de la noche, la educación gratuita —ejemplos que en América Latina debemos seguir—, que el Ministerio de Educación de Buenos Aires proteja escuelas con dos estudiantes es una maravilla que debe circular en todo el mundo; la arquitectura de las ciudades; las protestas permanentes de un pueblo que está vivo y que no se conforma con lo primero que le muestran, un pueblo que aprendió de la tragedia para no quedarse dormido ni dejarse llevar cual rebaño a la pira.

Sin engaños, de Argentina anclo en la memoria la fastuosidad de sus gentes, su amabilidad para recibir al extranjero que me hacen recordar a la Colombia llena de paradojas —otro de los pocos países del mundo, donde el extranjero queremos que se sienta en casa, no deseamos que se vaya—. A prueba de engaños, los vientos del sur fueron grandes para los Horizontes, sólo un país con tanta dignidad comprendió que Horizontes Humanos podría tener espacio en su mundo.

 Cuanto quisiera seguir avanzando en las sensaciones que deja el pueblo argentino, pero mi lenguaje es inferior a semejante forma de saberse con el otro, de estar abiertos a los demás;  claro que existen problemas, que el país se está moviendo en sus dificultades, que tiene personas complejas y destructivas —asunto que no es exclusivo de nadie—, pero la generalidad es que el argentino sabe construir eternidades en la memoria de quienes tienen el placer de conocerlos. Es probable, sin comprobarse, que necesitemos mayor presencia del pensamiento argentino en América Latina, un continente que sintiéndose pequeño no sabe leer sus grandezas, nos enseñaron a vivir y a pensar en pequeño; caso que no es el de los argentinos que piensan y hablan en grande aún de lo pequeño.

Me asalta una duda, como otras tantas, si Argentina logra ser integrada a América Latina y comprendemos que su ascendencia Europea es un mundo de posibilidades para todos, lograremos estar en la grandeza y en la eternidad de la memoria de los hombres por venir.

Una y otra vez, Argentina es una realidad, un país de grandes hombres, tanto por su pasado como por su presente; sin elongaciones poéticas Argentina es un sueño para la eternidad de la memoria y, si Latinoamérica aun sueña, podremos comprender a Sabato cuando escribe: de un sueño se puede decir cualquier cosa, menos que sea una mentira.

 http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/buenosairesriolaplata.jpg Buenos Aires desde el Río la Plata.

Autor. Miguel Alberto González González

miguelalbertogonzalezg@yahoo.com

miguelg@umanizales.edu.co

Docente e investigador Escuela Carabineros Alejandro Gutiérrez

Licenciado en filosofía y letras

Magister en Educación-Docencia

Estudios doctorales en Conocimiento y Cultura Latinoamericana

Manizales-Caldas-Colombia

 

 

Libro Horizontes Humanos: límites y paisajes

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/librohorizonteshumanos,miguelgonzalez.jpg 

 

 Libro Horizontes Humanos: límites y paisajes

 

 

¿A dónde va el dolor que calla?

 

¿Dónde estará la felicidad en todo esto?, Epicteto, estoico que resaltó la moral, la dignidad, la libertad y la humanidad, nos dice: “La felicidad no consiste en adquirir ni en gozar, sino en desear menos”. Le podríamos decir a Epicteto que como no hemos encontrado la felicidad la seguimos deseando, y en el deseo está nuestro devenir y, cómo no, parte de nuestra debacle.

 

 

“Refleja el pensamiento de Miguel una autoconciencia desbordante, un paseo por la historia desde el nacimiento del hombre y su intelectualidad, hasta convertirse en un ser asocial y agnóstico. Es una experiencia gratificante leer Horizontes Humanos, cada golpe  de tecla es una magistral interpretación de la evolución del hombre, no sólo desde Darwin, sino a través de la historia, aquella que enseña que todo tiempo deja huella, y va siendo tiempo que aprendamos e interpretemos la huella. Es un proyecto liberador y lleno de esperanza”. Diego Mario Zuluaga Osorio, Licenciado en Filosofía y letras. USTA

 

Contenido

Prólogo..........................................................................9

Presentación.................................................................13

 

Capítulo I

Utopías........................................................................15

De horizontes y utopías.................................................17

Deseo y necesidad de mundo: límites y horizontes..........33

 

Capítulo II

Prognosis educativa......................................................47

Mito, metáfora y arte en prognosis

de ciencia en la educación convocada.............................49

El devenir -en destino provocado del

profesor en la educación................................................65

 

Capítulo III

Fronteras y devenires en la aventura del lenguaje.............81

El lenguaje como generador de conflictos........................83

Validez universal de un lenguaje.....................................92

El lenguaje en apocatástasis........................................104

 

Capítulo IV

Fragmentos ambientales............................................. 113

La edad media de la filosofía

en la crisis del medio ambiente.................................... 115

 

Capítulo V

Márgenes y panoramas: responsabilidad, seguridad…....137

La responsabilidad hacia un mundo posible

¿Y la educación?........................................................139

Prospectiva de la policía en América Latina...................151

 

Capítulo VI

Linderos y perspectivas del pensar como traición...........163

Tiempo de pensarnos en trayecto-deyecto-proyecto…....165

¿Qué significa pensar para la literatura

y para la filosofía?........................................................174

Adenda.......................................................................193

Referente bibliográfico..................................................195

 

 Valor USD12

 

El lenguaguaje como generador de conflictos

 

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/guerrereroterracota.gifGuerreros de Terracota. Múseo Nacional. Bogotá 2006.                                                                    

 

 

The language like maker of conflicts

 

Resumen

Abstract

 

En el presente documento se aborda una discusión sobre el lenguaje, sus lógicas y maneras que los humanos adoptan en su proceso comunicativo que pueden generar conflictos.

 

La discusión central pone en cuestión el papel del lenguaje y su responsabilidad en el nacimiento de los conflictos.

 

Para ello se retoman conceptos de la filosofía analítica y posturas de algunos pensadores que han tenido su preocupación por el lenguaje y sus movimientos.

 

Finalmente, se esbozan argumentos que sugieren que el lenguaje es el principal generador de conflictos, puesto que muchas situaciones del devenir humano son creaciones lingüísticas que se apartan de la realidad, como si con el lenguaje se inventase un mundo paralelo que en el más de los casos desencadena conflictos

 

In the present document there is un approached on a discussion about language, its logics and ways that the humans adopt in their communicative process which they can generate conflicts.

 

The central discussion puts in query the paper of the language and its responsibility in the birth of the conflicts.

 

For it are retaken concepts of the analytical philosophy and positions of some thinkers who have had their preoccupation by the language and movements.

 

Finally, arguments are outlined that suggest the language is the main generator of conflicts, since many situations of human happening are linguistic creations that separate from the reality, as if with the language invented a parallel world that in more of the cases triggers conflicts.

Palabras clave

Lenguaje, conflicto, sentido, significado, filoso­fía, entendimiento, pensamiento.

Key words

Language, conflict, sense, meaning, philosophy, understanding, thought.

 

La escritura es ese lugar neutro, compuesto, oblicuo, el blanco y negro en donde acaba por perderse toda identidad, comenzando por la propia identidad del cuerpo que escribe". Roland Barthes

 

Tanto Barthes como Derrida coinciden en que la escritura es una suerte de traición, un abandono del individuo, un dejar de ser auténtico, pese a que en ella misma se busca la identidad para lo cual se requiere un dejar de ser lo que es para convertirse en otro que es el texto escrito. Si esto sucede con esta forma, en apariencia, elevada de comunicarnos ¿Qué podemos esperar de las más antiguas, menos reflexivas, como el habla y los gestos?

El lenguaje es sin lugar a dudas el mecanismo o el instrumento, quizás el único conocido, para la comunicación entre los seres vivientes, en el caso particular que le corresponde al hombre, ese lenguaje es hablado —entiéndase, cualquier sonido—, escrito —analícese todo símbolo, semiótica—, o gestual   —piénsese en todo movimiento—, con cualquiera de estas tres formas se hace presente ante el otro. La filosofía analítica, movimiento surgido en el siglo XX, que se ha adentrado en este campo, nos indica que el objeto de su actividad es resolver los problemas filosóficos, los cuales, afirma, se originan en la confusión lingüística.

Lo complejo es que no siempre se dispone de tiempo o siquiera de ánimos para adelantar ese análisis y, por supuesto, no todas las personas poseen intereses en comprender la filosofía analítica para enfrentarse con mayores argumentos a las diversas significaciones que se presentan en una conversación normal.

 Una de las preocupaciones del filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein (1889-1951), fue lo relacionado con el uso del lenguaje. Argumentó que la función de la filosofía sería, desde este punto de vista, la de indicar lo que no puede ser dicho, presentándonos exclusivamente lo que puede decirse. Visto así, se reduciría a ser una especie de panacea o un camino a dogma, ya que describiría lo que es digno de expresarse y desecharía lo demás, esto sin saberse con alguna exactitud que es lo por abandonar. Aunque es claro que se refiere a la significación del lenguaje y, ante todo, sobre expresiones del orden metafísico, también es cierto que en el libro Tractatus lógico-philosphicus, describe que si las proposiciones genuinas dicen solamente cómo son las cosas. Ello no indica que podamos saber cómo han de ser las cosas, es decir, no expresan necesidad en el mundo, y por lo tanto ni siquiera sabremos si las estrellas brillarán mañana. Nadie puede someter los acontecimientos del mundo a su voluntad, frente a ello hay una impotencia, un límite infranqueable. Expone Wittgenstein la pertinencia de buscar las  estructuras ocultas del lenguaje y las formas de vida insertadas en él. La filosofía debe convertirse entonces en una batalla contra el hechizo de nuestra inteligencia por el lenguaje. “Lo que existe en el mundo no es bueno ni malo, las proposiciones de valor sólo existen en el sujeto, y este es trascendental”.

Lo anterior nos muestra que si en filosofía no hemos podido resolver una serie de interrogantes del orden físico y metafísico, mucho menos hemos avanzado lo suficiente en el esfuerzo por solucionar los conflictos que de manera continua se generan en los seres humanos por el uso del lenguaje. Pues esa carga de transitar con significados y su interpretación —digamos herme­néu­tica—, es lo que puede propiciar conflictos que, en algunos casos, no se alcanzan a resolver por no existir en el mismo lenguaje los elementos apropiados para salir de tales aprietos, en otras palabras por el lenguaje —bien sea hablado, escrito o gestual—, se generan una serie de conflictos, pero éste en su dinámica interna no ha encontrado los mecanismos para solucionar esos impases. Aunque no falta quien asevere que el problema es educativo o el que siendo más osado se atreva a indicar que eso pertenece al instinto humano, que eso es connatural a los hombres el vivir en conflictos: de lo cual, alguna vez, nos previno Estanislao Zuleta al advertir sobre el cuidado de no introducir como recurso explicativo, la noción del instinto, pues en ese orden de ideas nos salvaríamos o condenaríamos aduciendo que como eso se gesta por instinto, entonces no hay controles posibles.

Si el lenguaje está en la superficie como índica Deleuze, las alturas la dan los poetas-filósofos-teológos y la profundidad los científicos, entonces la superficie es manejada por el hombre común, y como hemos visto en los tres casos, los equívocos son permanentes, donde surgen conflictos irreconciliables que, en gran parte, son de orden literario-metafísico. 

Desde la hermenéutica se encuentran tantos sentidos como cada interprete quiera. El conocimiento hermenéutico, explica el filósofo alemán Hans-Georg Gadamer (1900-2002), se manifiesta en la lengua, el habla o las situaciones de habla, las cuales, si se pretende una comunicación eficaz, deben estar ajustadas al horizonte de los hablantes: esto forma parte de cada auténtica comunicación, que se entra en el otro. El conocimiento está ligado a la lengua; el hombre es, ante todo, un ser comprensible a través del lenguaje. También en Verdad y método, Gadamer declara que querer evitar los conceptos propios en la interpretación, no sólo es imposible sino que es un absurdo evidente. Interpretar consiste en poner en juego los propios preconceptos, con lo que la intención del texto se hace evidente para nosotros a través de la lengua. Y si esto sucede desde el abordaje de textos que podríamos esperar de la palabra que casi nunca logra tener el suficiente tiempo para medir los alcances de alguna expresión.

Es innegable la riqueza del habla que puede ir en todos los sentidos. Esa formidable manera de crear expresiones, de idearse significados, no siempre conlleva a la tranquilidad humana, puesto que ese ingenio puede aguzar el conflicto, el asunto es casi primario, cuando una discusión se complica, se aconseja guardar silencio, no continuar con el encadenamiento de expresiones para evadir la trampa del lenguaje que conllevaría a un riesgo de violencia.

Alguien de una manera inteligible aseveró: “Como la guerra está en la imaginación de los hombres, es ellos a quienes corresponde solucionarla”, igual podríamos decir de los diversos conflictos que se suscitan en el hombre, que no siempre acaban en guerras masivas, pero si desencadena graves lesiones a la dignidad o conduce al aniquilamiento de vidas en forma selectiva; conflictos nacidos del uso inapropiado del lenguaje, o quizás de una interpretación indebida, o tal vez por sobrevalorar las expresiones y cargarlas de significado de cuño belicistas.

Si el lenguaje es un auspiciador del conflicto,  es a éste y a nadie más al que le corresponde ir en andas por una solución, para permitir a los hombres que se comuniquen de manera racional y entregar las formulas para sustraerse de los conflictos. Aquí nace, por así decirlo una nueva posibilidad de enfrentar el conflicto, y es el de exigirle al lenguaje que, en su dinámica interna, haga su trabajo de tensionar y distensionar, una solicitud de la cual Platón estaría orgulloso. Propuesta que de por sí luce falaz y utópica.

Los griegos, maestros en tantas cosas, perfilaron el problema, que aún sigue siendo objeto de análisis, tal cual ocurrió en los diálogos de Platón, veamos una de las tantas miradas al tema: “Desde el Crátilo de Platón y los escritos lógicos de Aristóteles el lenguaje se considera como sistema convencional de signos; la palabra es referida al concepto, el lenguaje es la esencia de las cosas; el lenguaje pertenece al mundo mutable y huidizo. Esta concepción del lenguaje continúa en toda la filosofía occidental, concepción en la que ocupa el primer plano la función objetiva de significación, pero en la cual no se considera la totalidad viva del acontecer del lenguaje en su función creadora y reveladora de sentido[1]”.

No es tan seguro que los problemas surjan del lenguaje, pero tampoco hay otra forma de desmentirlo, puesto que solucionados los aspectos de supervivencia los conflictos que más se conocen en los seres humanos son los idiomáticos, el de si la teoría dice esto, si la práctica es aquello, de si la verdad es mía y la mentira aquella, son asuntos de orden lingüístico que aún no hemos logrado resolver ni con letras ni números, es como si nos faltase imaginación para salir de estas encrucijadas que terminan siendo ideológicas con nefastas consecuencias.

Los hombres como seres comunicantes y comunicables padecen las expresiones discriminatorias, segregacionistas o exclusivistas, pero allí es donde debería entrar la teoría hilvanada por la filosofía analítica o por los lingüistas, para que el mismo lenguaje encuentre los paliativos a todas estas formas de reducción.

En la obra Semiología y lingüística general de Sabin y Urrutia, describe que la función primordial del lenguaje, enunciada de forma genérica, es la de ser instrumento de comunicación. Toda comunicación realizada con el lenguaje natural humano se caracteriza por el contenido del mensaje, por la estructuración de dicho mensaje y por la relación que guardan estos elementos con el emisor y el receptor. Se evidencia que el contenido del mensaje es lo que determina la reacción. Es de sumo valor que se interprete el mensaje, pero que a su vez el lenguaje sea tan claro que reduzca los conflictos.

Lo cierto es que los textos, antes explorados, no entregan formulas lingüísticas para reducir los riesgos de conflictos en la comunicación, toda la responsabilidad queda en la psiquis de los emisores y receptores, es decir, en últimas el problema es de los usuarios y no de los elementos.

Queda abierta una revisión más intrínseca y cuestionadora al lenguaje mismo, que a los comportamientos humanos, puesto que los hombres estamos condenados a usarlo, arrojados a ese abismo de infamia. Confirmando de alguna manera lo expuesto por el filósofo alemán Martín Heidegger (1899–1976), fundador de la fenomenología, quien asegura que todo es mediado por el lenguaje, lo que hace determinar un mundo lingüísticamente abierto, interpretado, influido. En el lenguaje nacemos, pasamos y pensamos. “Es la morada del ser”.

La mirada opcional es de cuestionar al lenguaje en su propia dinámica hasta encontrar la forma, ideal por supuesto, de mejorar la comunicación y distender el proceso interactivo que, como se sabe, va cargado de significado y limitado o ampliado, más que por la teoría, por la emotividad. Muchas situaciones del devenir humano son creaciones lingüísticas que se apartan de una deseable realidad que en sí es caótica, violenta, absurda y huidiza, como si con el lenguaje se profundizaran estas paradojas, llegando a inventase un mundo paralelo que en el más de los casos desencadena o profundiza los conflictos.

Bien podemos observar el siguiente encodillado, el cual destaca: “La verdad del lenguaje que hablan los hombres es la verdad de un camino que se bifurca y multiplica en mil mentes, en mil aspectos. Un logos que discurre por infinitos derroteros de palabras, y que crece, a través de ellas, en su discurrir[2]”. Al igual, po­dríamos preguntar por las mentiras del lenguaje, sus ocultaciones o supuestas claridades. Como notamos sigue dejando el camino abierto sobre la discusión en ciernes. Ese lenguaje que nos libera o que nos acoyunda es el principal generador de los conflictos. Y sería a éste y a nadie más al que le corresponde encontrar la solución, obvio, en su dialéctica interna, que como es sabido el lenguaje no la posee. Razón por la cual seguimos trasladando el interrogante al hablante, al que usa y abusa del mismo.

En la escritura dejamos de ser nosotros, perdemos la identidad, en el habla, a veces, nos volvemos torpes y agresivos, en los gestos nos deben interpretar, entonces ¿qué nos queda del lenguaje para ser expeditos en la comunicación?, quizás todo o nada, ello depende de la plasticidad que adoptemos para estudiarla. ¿Será el lenguaje amor a la sociedad o temor a la soledad?, en cualquiera de los casos no parece claro, puesto que si fuese amor no se llegaría a los conflictos tan devastadores y si es temor a la soledad, algo nos puede ayudar para comprender el porque nos sucede lo que nos sucede.

La política perfecta, la paz irenea, la justicia universal, la energía cósmica, las religiones y sus dioses, la política con sus promesas, el amor con sus elongaciones músico-poéticas han sido construcciones lingüísticas que no aclaran lo suficiente, antes por el contrario enturbian y oscurecen. En una mirada cercana, la mayoría de conflictos son de interpretación lingüística, viven en la metafísica de las palabras, pero los hombres las tornan en absolutas verdades para despachar, en el más de los casos, sus peores recursos para dominar y someter, profundizando así el dilema. En ese sentido el lenguaje está en deuda.

 

El instinto social de los hombres no se basa en el amor a la sociedad, sino en el miedo a la soledad. Arthur Schopenhauer

 

BIBLIOGRAFIA

 

§  Gadamer, Hans-Georg. (1990): Verdad y método. Barcelona España, Ediciones península.

§  Valencia, García Jaime. (1999): Hermenéutica. (primera edición). Bogotá, Editorial Universidad Santo Tomás.

§  Lledo, Emilio. (1974): Filosofía y lenguaje. Barcelona, Ariel.

§  Wittgenstein, Ludwig (2003): Tractatus logico-philosophicus. Madrid, Tecnos.

§  Platón. (1986): Diálogos. Barcelona, Editorial montaña mágica.

 

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/transferencia.gif Así habló la soledad. Edwin Guerreros Díaz

[1] Valencia, García Jaime. (1999). HERMENEÚTICA. (Primera edición). Bogotá, USTA.  Pág. 23

[2] Lledo, Emilio. (1974): Filosofía y lenguaje. Barcelona, Ariel. Pág. 20

La responsabilidad como mundo posible

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/riodelaplata.gif Río de la Plata, Buenos Aires

 

 

THE RESPONSIBILITY TOWARDS A POSSIBLE WORLD

Resumen

Abstract

La responsabilidad como mundo posible es una opción que en estos tiempos no se analiza con profundidad. Puesto que el interés ha pasado por los éxitos económicos, deportivos, o sociales. Pero en esa loca carrera se han abortado otras formas humanas que no implican éxito, sólo la convivencia.

 

En lo que hoy estamos denominando postmodernidad se pide a gritos por una acción responsable del hombre para que no destruya el entorno, para que piense en el devenir de la especie y no se comporte de manera grotesca frente a lo que por signo le corresponde, cuidar su hábitat.

 

La responsabilidad hacia un mundo posible es una suerte de llamado a no escondernos, a no creer en lo que llega de afuera como si fuera la última verdad o, en el peor de los casos, algo a lo cual nos debemos plegar sin tirar coces.

 

Como en muchas acciones humanas, aún seguimos en deuda, estamos a contrapelo en el afianzamiento de la responsabilidad para hacer un mundo no necesariamente mejor, pero si posible.

The responsibility like possible world is an option that in these times is not analyzed with depth. Since the interest has happened through the economic, sportive or social successes. Put in that crazy race other human forms have been aborted that do not imply success, only the coexistence.

 

In which today we are denominating post modernity it is requested to shouts by an action responsible for the man that does not destroy the surroundings, so that it thinks about happening of the species and not take bad behavior in forehead to which by sign it corresponds to him, to take care of his habitat.

 

The responsibility towards a possible world is a kind of call not to hide, not to believe that which arrives from outside is the last truth or, in the worse of the cases, something to which we are due to fold without throwing kicks.

 

Like in many human actions, still we followed in debt, we are wrong in the reinforcement of the responsibility to make a world not necessary better, but possible.

 

Palabras clave

Responsabilidad, mundo, hábitat, lenguaje, acciones, destino, compromiso, fraternidad, sociedad.

Key words

Responsibility, world, habitat, language, actions, destiny, compromise, fraternity, society.

 

Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos. Séneca

 

El latino Seneca hinca el estilete en el frio mármol con esta provocación intelectual y factual: la teoría hace largo el proceso, la práctica o el ejemplo lo abrevia. Es una bofetada de frente a la ciencia que todo procura resolverlo con teorías que pretenden congelar la realidad. El mundo o la vida en la tierra son posibles de muchas maneras, pero parece inconcebible sin la igualdad, la libertad, la fraternidad, ideales de la revolución francesa, cuyo estandarte era el individuo, con el baluarte de la renovación. Aún, en pleno siglo XXI no se concibe ninguno de estos ideales, brutales por tiempos, sin la intromisión, casi que agresiva, pero necesaria de la responsabilidad.

La sociedad clama por hombres responsables, una especie de prohombres que no retroceden ante las dificultades y siempre están prestos a dar la cara cuando las circunstancias lo requieren. De esos valientes que no se arredran ante el fracaso, quienes saben ver cosas que otros apenas imaginan, no han sido tantos como lo pretende la historia, puesto que no brotan de manera silvestre.

En las cosmogonías y en los mitos, invenciones para explicar lo incognito, se destaca que en un principio existió alguien interesado por el advenimiento del mundo, un demiurgo que en absoluta libertad, pero en franca o aparente responsabilidad optó por crear un entorno menos hostil para su soledad y por supuesto para la vida de los seres que concibió para poblar el universo. Todo lo fue ordenando, apuró el caos en cosmos, se hizo responsable del desorden para tornarlo orden, eso al menos, estipulan los libros sagrados, así la verdad pueda ser otra, y es que nunca hubo tal desorden, ni un dios como lo describen los libros religiosos, a veces fantasiosos al extremo.

En un mundo, en palabras de Saramago, donde se fabrican máquinas para despertar, todo nos llega de afuera y se nos adosa con la mayor tranquilidad, con una impunidad propia a los tiempos, a esto ¿cómo lo podríamos llamar?, no creo que responsabilidad, la cual viene de la mano de la autonomía. La responsabilidad es uno de los constitutivos que le son inherentes a los seres humanos, no existe otro animal, al menos no se tiene información al respecto, que tenga en conciencia la urgencia de encargarse de algo o alguien, sus acciones son realizadas por la herencia genética que consigo trae, por ello los padres de estas especies tienen una información biología para proteger al grupo familiar, en adelante el resto de actos que emprenden sólo sirven para la supervivencia, la misión es con la vida propia, no con las de los demás.

El ser humano creador y usuario del lenguaje, si no aparece la nueva religión de la tecnología entregándole el lenguaje a las máquinas, ha entendido que la responsabilidad  es una actividad que en todo momento se debe promover para no dejar perder la confianza. Esa ausencia de compromiso humano es lo que ha forzado la construcción de normas, poco flexibles por demás, para encausar el andar de los individuos. Al prohibir se introduce la posibilidad de transgredir, de agredir, peca quien introdujo la palabra pecado que hasta donde se sabe fue dios. A estos males menores y mayores la ética otorga senderos, es una apuesta por afincar comportamientos responsables que en todo caso no pongan en peligro la supervivencia de la especie, en  un hacer el bien y evitar el mal. ¿Cómo se distingue lo bueno de lo malo?, aún estamos depurando el lenguaje y tratando de vislumbrar los comportamientos para apresar ese, otro de los ideales humanos.

Responsabilidad viene del verbo responder, cuya etimología latina es respondĕre. Responsabilidad es la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente, aún en coacción se tiene unos niveles de exigencia por los actos. La excepción salta cuando hay fisuras mentales, no se es consciente de ello, entonces se aborta la responsabilidad. A esto Fromm aclara al indicar que la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye una respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano. Ser responsable significa estar listo y dispuesto a enfrentar el mundo en sus horizontes y límites.

En el mundo de la ciencia se esgrimen innumerables teorías no tan certeras, pero si caóticas, justas para inmovilizar, para someter, a esto Marco Tulio Cicerón nos advierte: un argumento basado en  premisas inciertas no puede llegar a ninguna conclusión válida. Quizás, tantos afanes de conclusiones nos llevan a construcciones teóricas irresponsables, a mostrarnos las sombras como realidades y a instalarnos en la caverna platónica de las instituciones humanas.

En las instituciones la responsabilidad es uno de los valores en que más se insiste, al lado de la honestidad, la lealtad, la tolerancia, la justicia y el respeto entre otros, pero la misma todo se reduce a conservar los capitales, los valores, los activos. Bien se sabe desde la axiología que los valores son subsidiarios, al resquebrajarse alguno se afecta a los otros. Lo cual es graficado por Patricia Noguera en su libro El reencantamiento del mundo, los valores son construcciones históricas que están ligadas a formas de percibir y de pensar.

Claro es que la responsabilidad se establece en niveles, es decir, hay posibilidades de ser compartida, puesto que los hechos en la sociedad suceden por la interacción o intersección de otros actores. Es muy común, en la condición debilitada de  humanos, que frente a los hechos destacados emerjan de las sombras muchos ganadores dejando ver su pecho inflado e infatuado, pero ante la derrota o la tragedia incluso hasta los encargados se escondan, flaquean, como si el triunfo tuviera muchos padres y la derrota fuese huérfana.

En lo que hoy estamos denominando postmodernidad se pide a gritos por una acción responsable del hombre para que no destruya el entorno, para que piense en el devenir de la especie y no se comporte de manera grotesca frente a lo que por signo le corresponde, cuidar su hábitat.

Al sujeto constituido cuerpo-mente se le demanda no filtrar su misión y delegarla en otras instancias, caso que es típico de quienes no han adquirido la edad adulta que muy bien identifica Kant, frente a una ética que puede resumirse: “Obra como si la máxima de tu acción pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza”.

Esa pretendida ley universal se entenderá desde la responsabilidad, que como se ve, va más allá de los beneficios individuales que se plegan a los intereses o necesidades colectivas, en una especie de delegación del individuo en la otredad, ese si un acto desprendimiento con aires de fiabilidad humana. Se expone sotto voce que si todos hacemos lo que queremos, quizás, ya no tendríamos tierra ni mucho menos humanidad.

En términos generales, la educación ha enfatizado en el miedo, en las prohibiciones, en las limitaciones, en los peligros, vamos camino a la máquina del miedo si es que ya  no lo somos en relación con el terror. Miedo al otro, a la libertad, a la contaminación, a los alimentos, a las medicinas, a la acumulación, a la pobreza, a los efectos climáticos, a las sombras, ya sean propias o ajenas, a vivir, a permanecer, a morir, incluso, al amor. ¿Cómo romper las fronteras difusas entre temor y seguridad?, tal vez, algo nos sugiere un escritor: compartiendo ternura.

Fromm en el texto El Arte de amar, bien referencia lo que nos convoca la responsabilidad, al indicar que quien salva una sola vida, es como si hubiera salvado a todo el mundo; quien destruyen una sola vida, es como si hubiera destruido a todo el mundo. Podría resumirse que mantener la vida y protegerla es el máximo acto de responsabilidad. Eduardo Galeano nos advierte: hemos visto el miedo/ ser ley para todo todos. Hemos visto el hombre/ ser el pan de muchos/ y cómo han hecho callar a mucho hombres/ plenos de razón. No es suficiente tener la razón, hay que luchar para izar las banderas, evitando enfrentar las antinomias, tal cual lo mencionaron en el sermón de la montaña: si enfrentamos el mal con el mal, triunfará el mal.

Es claro que la responsabilidad involucra asumir las consecuencias de nuestros actos que como se saben siempre generan una reacción. En el pensamiento animista, la responsabilidad era atribuida a todo tipo de objeto u elemento -animales e, incluso, a los objetos inertes, como piedras y los mismos fenómenos naturales-. La herencia de dicha época es darle sentido a la responsabilidad como causalidad, delegarla a otros fenómenos. En los tiempos actuales, la responsabilidad o irresponsabilidad de los seres humanos que viven en una comunidad es verificable y por ello puede exigírseles enfrentar los eventos, hayan sido causados impensadamente o de manera intencional, sabiéndose que en el fondo queda un grueso interrogante ¿Tiene límites la responsabilidad? ¿Cuál es su sentido?, el sentido, por adelantar alguna respuesta, está en la construcción de tejido humano.

También se requiere revisar el sentido de la inimputabilidad o imputabilidad. Incluso en los derechos humanos, tema de moda, parece aberrante sancionar a quien no ha provocado directa o indirectamente un ilícito, por ello, en la mayoría de los casos responsabilidad y culpabilidad no se excluyen, y se exigirá, como elemento de esta última, la intención del sujeto, sujeto actuante o sujeto negligente.

Visto así la responsabilidad es un asunto que no sólo atañe al poder sino al común de las gentes, todos, sin excepción somos responsables por la verdad como por la mentira, de la vida como de la muerte, es decir, de nada somos inocentes, pero tampoco somos culpables de nada frente al abismo que se abre luego de cruzar las grandes aguas.

La responsabilidad hacia un mundo posible es una suerte de llamado a no escondernos, a no creer en lo que llega de afuera como si fuera la última verdad o, en el peor de los casos, algo a lo cual nos debemos plegar sin tirar coces.

Ser responsable implica desocultar las máscaras, vencer la mirada colonizada, evitar las preguntas que ya tienen respuesta, reconocer cuál es la necesidad de escritura, qué se oculta tras el acto de escribir o de decir, no reducir la escritura a juego de palabras, discursos vacios que como copia al de los políticos se han trasladado a la academia, a la empresa y al poder, por no decir menos de las religiones. Ser responsable es denunciar la esclavitud que sigue abriendo sus tentáculos. Una clara amenaza es la publicidad que con sus sutiles garras de vender felicidad, esconde el hambre de dominar y uniformar.

La vida no se vive en borrador, se cruza por ella y ya. A nadie le pueden borrar el dolor de un secuestro, el rasgón de la piel, la pérdida amorosa, la llegada de un éxito, el padecimiento de una pérdida irrecuperable, la derrota de su equipo favorito, ni mucho menos la ilusión de ser feliz. Por lo anterior, y como dice la canción, por mucho más, la responsabilidad es otra forma de hacer el mundo posible, aunque no la única. Solón legislador y político ateniense, calificado como el fundador de la democracia en Atenas, aquella democracia que aún no hemos consolidado, porque parece ser que no sabemos lo que ella es, nos dijo: hay que transformar en metáforas el saber popular. La pregunta salta a la vista ¿A quién le damos esa responsabilidad? Y hecho el trabajo ¿Para qué nos puede servir?, Seneca algo nos sugirió al revelarnos: Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos. ¿Qué estamos esperando si ya sabemos la fórmula?

El bien y el mal no existen si no hay libertad para desobedecer. Erich Fromm

 

 

Mg.  Miguel Alberto González González

Universidad de Manizales

 

Bibliografía

·            Cicerón, Marco Tulio. SOBRE LA NATURALEZA DE LOS DIOSES. Editorial Alba Libros, Madrid 1999. (Páginas 280).

·         Fromm, Erich. EL ARTE DE AMAR. Editorial paidos. Buenos Aires 1970.

·         Galeano, Eduardo. NOSOTROS DECIMOS NO. Siglo XXI editores, Bogotá 1998. (Páginas 392)

·         Noguera Ana Patricia. EL REENCANTAMIENTO DEL MUNDO. Gráficas JES. Manizales 2004.

·         Saramago José. EL HOMBRE DUPLICADO. Editorial punto de lectura. Buenos Aires 2007. (páginas 380)

 

 

Prospectiva de la Policía en América Latina

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/pinturacarabinero.jpg El carabinero en el campo. Wildemer Muñoz Díaz

 

Autor. Miguel Alberto González González

miguelalbertogonzalezg@yahoo.com

miguelg@umanizales.edu.co

Licenciado en filosofía y letras

Magister en Educación-Docencia

Estudios predoctorales en Conocimiento y Cultura Latinoamericana

Manizales-Caldas-Colombia

 

 

 

Va siendo tiempo que la realidad de la seguridad se piense en diferentes escenarios y que no se dejen de forma independiente para que unas instituciones sin suficiente preparacion academica y sin memoria logren solucionar lo que, en un principio, obedece a muchas circunstancias politicas y sociales.

La edad media de la filosofía en la crisis del medio ambiente

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/atardecerdesdelespejo.jpg  Atardecer desde el espejo. Autor. Wildemar Muñoz Díaz

 

 

 

Autor. Miguel Alberto González González

miguelalbertogonzalezg@yahoo.com

miguelg@umanizales.edu.co

Licenciado en filosofía y letras

Magister en Educación-Docencia

Estudios predoctorales en Conocimiento y Cultura Latinoamericana

Manizales-Caldas-Colombia

La edad media de la filosofía en la crisis del medio ambiente

 

Resumen

 

La crisis del medio ambiente pasa por una serie de circunstancias que los humanos no hemos logrado enfrentar de manera clara. Un ejemplo de ello es la debilidad de la filosofía para desafiar la problemática mundial en temas ambientales, y parece que estuviera de retorno a la edad media, donde la filosofía brilló por su ausencia para dar paso al dogma religioso que supo rodearse de perspectivas filosóficas.

 

 

En pleno siglo XXI, las discusiones ambientales pasan por intereses políticos, jurídicos, económicos-científicos, mientras los filósofos se adormitaron, acallando sus plumas y no dando espacios para la discusión. El tema ambiental les preocupa a los demás, pero el pensar filosófico en dicho tema sigue tan pobre como en la edad media. No se le pide a la filosofía que se convierta en la policía de los saberes, misión que bien sabe asumir la epistemología, se le exige una responsabilidad de no ser inferior a su historia.

 

Se presentan unas insinuaciones para abordar el tema ambiental que supere la mera curiosidad literaria o la dictadura de lo científico que, en muchos casos, se pliega  a los instintos económicos.

Palabras clave

Medio ambiente, pensamiento, crisis, filosofía, edad media, responsabilidad, sugerencia, insinuación.

The middle age of the philosophy in the crisis of the environment

Abstract

The crisis of the environment goes through a series of circumstances that the humans we have not managed to face of clear way. A clear example is the weakness of the philosophy to face problematic the world-wide one in environmental subjects, and seems that the philosophy was of return to the middle age, where the philosophy shone by its absence to take step to the religious dogma that had bounded of philosophical perspective.

 

In the heat of century XXI, the environmental discussions pass through political, judges or economic-scientists principles, while the philosophers were sleeping themselves, silencing their pens and not giving spaces for the discussion. The environmental subject worries to the others, but philosophical thinking about this subject follows as poor as in the middle age. It is not to inquiry philosophy to appear as a knowledge police, charge that epistemology does, it is exigency of responsibility of not be lower to the history.

It appears to approach the environmental subject that it surpasses the mere literary curiosity or the dictatorship of the scientist that, in many cases, gives up to the economic instincts.

 

Key words

Environment, thinking, crisis, Philosophy, Middle age, responsibility, suggestion, insinuation.

 

1.     El paisaje

“La belleza del paisaje está en su amargura”. Ahmet Rasim

 

Si los aforismos tienen algo de cierto, la amargura de un paisaje colapsado resaltará su belleza, quizás la amargura se expresaría por la ausencia, por lo que se tuvo, por lo que dejamos perder, por la pobreza de la filosofía para abordar la problemática, en un movilizar oscurecido y amargo por las ansias de belleza metafísica.

 

Edad Media es la expresión utilizada para referirse a un período de la historia europea, aunque pretende hacerse creer que es para toda la sociedad, la cual transcurrió desde la desintegración del Imperio Romano de Occidente en el año 476 d. n, e, hasta la caída de Constantinopla en 1453, fecha simbólicas, pues sabemos que esa rigurosidad cronológica no aplica para describir períodos socio-históricos. La dinastía Carolingio con ―Carlomagno su gran figura― desde el siglo VII hasta el X dominaron gran parte de Europa. Entre los siglos VI y VII emerge Mahoma que también influye notablemente en la cultura occidental con la difusión de la religión musulmana. Asimismo fue la época de las cruzadas acaecidas entre el siglo XI y XIII. También se señala como fecha de la invención de la imprenta en 1455, o el descubrimiento de América en 1492, el mismo año en el que los moros ―musulmanes― son expulsados de España después de siete siglos de dominio en la península ibérica. Esa suerte de acontecimientos mayores aunados a otros de menor renombre, pero no menos importantes nos sugieren un decurso de baja presencia intelectual o de esplendor humano, donde a nombre de un dios se acorraló a unos grupos sociales.

La edad media se caracterizó, entre otras, por su dogmatismo, la manera sesgada de mirar el mundo con la presencia de un dios cristiano que en lugar de liberar secuestraba, sometía y trituraba conciencias. Ese período de mil años, que no se puede registrar de un solo trazo o con distraídas anécdotas, tuvo momentos de resplandor que no siempre se le quiere reconocer, pero en términos generales la Edad Media registra una etapa en donde el pensamiento poco evolucionó para dar paso a un dominio religioso despiadado, oscurantista, en un evidente retroceso a la libertad material y de ideas, incluso se pretendió imponer un sólo modelo para facilitar el control social como lo pretendió, sin ser el único, el imperio carolingio.

La Nueva Edad Media, según María Dolores F. Fígares, se ha venido anunciando desde 1930 por el ruso Nicolás Berdiaeff, quien planteó la medievalización de la sociedad. Lo dramático es que en el siglo XXI ha tomado mayor fuerza, puesto que se dan similitudes a saber: las dificultades de comunicación ―el exceso de información, afecta como la carencia―; la especialización tecnológica, la inseguridad y provisionalidad, el formalismo intelectual, la presencia de los señores de la guerra, el surgimiento de herejes e inquisidores y la pretensión de establecer una lengua común, entre otros.

Aunque idos están esos tiempos, no indica que fuesen superados. A veces, así parece que estamos hoy con la filosofía en relación con el  medioambiente, a destiempo y de vuelta al oscurantismo; quizás por eso a los filósofos oscurantistas les/nos agrada buscar culpables, satanizar a los demás, mientras ellos, como los curas inquisidores, que aún existen, persisten en juzgar y condenar a los demás. En ciertas épocas la filosofía, en su fuero interno y externo, no pasa de hacer unos pequeños ruidos, en remedos de misas, que finalmente no salvan a nadie, pero si dejan, de modo parcial, un poco tranquilos tanto a oficiantes y feligreses.

No es que los temas abordados por el pensar filosófico sean intrascendentes, pero, en ocasiones, abandona lo fundamental para continuar en discusiones bizantinas, en refinamientos etéreos o en academicismos que toman demasiado trecho en resolverse en relación con los aportes vitales que entregan a la subsistencia de las especies.

Durante el desarrollo de este texto se harán unas insinuaciones, que po­drían constituirse en referentes de estudio, en insinuaciones de prognosis para incursionar  en un pensamiento ambiental de orden diverso al que se viene dando desde el ámbito filosófico.

 2.     Insinuación primera: La necesidad creó el órgano

Engels amigo y colaborador de Marx, criticó de manera frontal los dualismos, viendo como absurdo y antinatural la antítesis entre espíritu y materia u hombre y naturaleza, destacó que la necesidad creó el órgano. De esto ser cierto, las empresas con sus capitales salvajes, habrán de ser relevadas por instituciones menos caóticas y los filósofos que continúen en universos etéreos serán reemplazados por otra generación de pensadores que compartan su mundo vital con la sociedad. ¿Cómo habrán de ser esas instituciones? ¿Cómo se forjarán esos pensadores? No olvidemos que toda época tiene su modernidad y su propia crisis, es decir, los humanos vivimos en, por y para la crisis, en tal sentido, y para ser consecuentes con Engels estaremos en tránsito a unos pensadores diversos a los de hoy. Al encontrarnos en una necesidad de relevo, el órgano está en camino, sería un golpe certero de la evolución.

 2.1.   La pregunta por el medio ambiente

Preguntarle a la filosofía por el medio ambiente es exigirle que abandone, así sea por un corto espacio, los dislates metafísicos. Es forzarla a salir de su concha, de su mundo de marfil, consiste en provocar una discusión que, en un principio, ha estado liderada por grupos ambientalistas, organizaciones no gubernamentales e incluso, hasta mejor comprendida por los medios de información que por la filosofía o la educación misma.

Por si acaso, existe la filosofía del medioambiente, una rama que quiere despertar del letargo y reflexionar sobre lo ecológico. Al punto que, el principal valor de la Filosofía del medio ambiente es poner de relieve y argumentar de forma persuasiva que las actuaciones decisivas en materia ecológica no sólo son de naturaleza ética, sino que también hay imbricaciones políticas, económicas, culturales, estéticas, científicas, metafóricas y míticas entre otras. Es sabido que la ecología puede proponer determinadas soluciones, pero la adopción de las mejores medidas no es algo que dependa de la calidad de las propuestas, en definitiva, está sometida al vaivén de la política y a la dinámica del mercado. Si se dejan las soluciones ambientales al juego de los partidos políticos o al juego de contradicciones del mercado, las perspectivas de perlaboración no serán las más óptimas ni sanas. Queda en el medio una estela de pequeñas fuerzas entrópicas que inciden en los resultados finales, dándole razón a la pensadora Patricia Noguera, cuando escribe que falta reencantar el mundo en una reconciliación a partir de la dimensión ambiental. Es decir, si ello no sucede y no reencantamos la política y el mercado de capitales, el devenir ecológico estará en fragmentaciones y panoramas de tremor.

Hay un palimpsesto frente al medio ambiente, una escritura borrada y reescrita encima, en una multiplicidad de voces, a veces, discordantes y atosigantes. La preocupación por lo ambiental debe estar en constante vibración en un trayecto-deyecto-proyecto,  donde el preguntar se deslice instigado por las prácticas filosóficas que demande una constante re-visión, en un evidenciar los usos tecnológicos y las re-percusiones ambientales de los dispositivos tecnológicos, rescatando que cualquier acción genera una reacción y en el plano ambiental no podemos darnos el lujo de continuar en la pedagogía ensayo-error sin prever las consecuencias. Ha de inquirirse ¿qué de lo político en el aula indaga o no por lo ético ambiental? Evitando alejarse de lo que es un auténtico pensar. Se rastreará en poiesis, en desocultamiento de la mimesis en negativo, puesto que para Aristóteles todas las artes son mimesis y la base del aprendizaje se da por mimesis o imitación. Se incursionará por las propuestas que son elementos creadores en un hacer o  contemplar y establecer cuáles son copias deshonrosas de lo existente. Descubrir si hay simulación de la realidad y los pasos que propician ello. Finalmente, es necesario reconocer las actividades que conducen a la formación emancipadora o conllevan al mantenimiento de falsos ídolos. ¿Cuánto de mito es el medio ambiente? Aquello que desconocemos en su realidad, pero que aceptamos en la imaginación es un buen ejemplo de mito ¿Cuáles son los niveles de realidad que anuncian el holocausto ecológico?

La raza humana está llena de pasión o exceso de reflexión con dificultades de articulación, en donde el hombre llega a ser libre a través de los sueños y se esclaviza en el tránsito a la realidad, entendiendo que las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo, ocultar la realidad  o alterar el desenlace humano ¿la verdad es un despeje, un encubrimiento o ambas? Si la exigencia de respetar el medioambiente no es real, se corre el peligro de ser un sueño, acercándose a pesadilla. Para navegar más allá del atardecer siempre se requerirá de un denuedo, de un antojo por lo venidero, entonces no esperemos el atardecer, el oscurantismo del medio ambiente para navegar en desconcierto, sabiendo que desde ahora aún podemos iluminar el camino para no caer al abismo inquisitorio o al régimen de la queja.

 3.     Insinuación segunda: Ecce homo, he aquí al hombre. Génesis-Apocalipsis-mesianismo.

 Estas categorías bíblicas de nacimiento-creación, muerte-destrucción y defensa-salvación han sido recurrentes en el acontecer humano. Es indudable que la preocupación por el medio ambiente viene siendo abordado por muchas disciplinas, por activistas, grupos religiosos, minorías étnicas, pero los filósofos, salvo los no oscurantistas, no parecen haber asumido el asunto con denuedo, permitiendo que con terrible impunidad emerjan grupos que se ubican entre los forjadores-en-génesis, los profetas y/o predadores-apocalípticos y los protectores-mesiánicos. En todo caso las siguientes preguntas deben ser hilvanadas y reformuladas en su régimen de validez:

o    ¿Existirá crisis del medio ambiente del modo que se anuncia? Cada crisis tiene su didáctica.

o    ¿Entramos a un epigonismo ecológico-conceptual?

o    ¿Hay Apocalipsis ecológico o sólo existen unos predadores lingüísticos? No se trata de imponer discursos, ni domar la lengua.

o    ¿Estamos como en la Edad Media, sólo viendo paganos, herejes y enemigos? Precisamos reconocer los libertinajes crasos de algunos posmodernos y las esclavitudes redomadas del Medioevo para prospectar auroras dignas.

o    ¿Hemos comprendido las lógicas o revalorizadas leyes de la naturaleza o estamos en deuda de conocimiento?

o    ¿Cuál es la utopía de los mesianismos? ¿Quizás toda su andadura? A veces se presentan futuros infecundos, ausentes de fertilidad: se olvida al hombre.

 

3.1.   Relación hipocresía-mentira

Este tema de cuán hipócritas somos y qué tan cercana es la hipocresía a la mentira, no es un asunto del medio ambiente, pero si lo puede afectar en tanto no reconozcamos que la hipocresía humana para abordar los problemas con autenticidad y la mentira que se teje desde el poder no son fáciles de desocultar. Los discursos que sustentan el poder son tan potentes en su camuflaje que se requiere un esfuerzo descomunal y aguzado ingenio para debilitarlos. ¿Si el medioambiente está en resquebrajamiento, cuál es el poder que así lo posibilita? ¿Será el poder de la debilidad? Las mentiras, se menciona sotto voce, vienen de las grandes multinacionales y la hipocresía, insisten los críticos, descienden de los gobiernos que nos hacen creer que están invirtiendo en la conservación del ambiente para una vida saludable. Lo contradictorio es que cuando se descorren las supuestas verdades, aparece el gobierno con sus acciones de fuerza y las empresas con un silencio brutal, no hay quien les haga sombra.

La ecología no es un asunto baladí, aunque a veces lo trivializamos de la forma más descarada. Esto porque no hay claridad en esa relación con la exterioridad que propone Foucault, esa articulación con el afuera desaparece sin que haya un duelo al respecto. Los filósofos, que los hay al por mayor, abordamos el asunto del medio ambiente como si estuviéramos en una mañana de fiesta, donde el pensamiento pasa por una muerte temporal con síntomas de no resurrección, ahí, el afuera se ignora, se extingue en una pobreza sobrecogedora.

Edgar Garavito en el texto Sujeto y poder nos advierte que es propio del filósofo señalar la urgencia de transformar el modo de ser del pensamiento. Esa transformación, muchas veces, transita por el esnobismo, sin lograr distinguir, como nos advierte el nobel turco de literatura Orhan Pamuk, esa conexión cotidianidad-protocolo. ¿Cuándo la cotidianidad es un protocolo? Si lo cotidiano se distancia del protocolo, entonces ¿para qué nos sirve el protocolo?

Aquí asumiremos el protocolo como los pasos para cumplir alguna actividad, o ese conjunto de reglas a seguirse en ciertos actos o con determinadas personalidades. El protocolo, a veces, fractura lo cotidiano, en tanto que lo cotidiano es lo habitual, lo que acaece en la rutina. ¿La filosofía entró a lo cotidiano en relación con el medio ambiente, o se encuentra en los pasos del protocolo? ¿Es posible transformar el pensamiento desde la cotidianidad?

 

4.     Insinuación tercera: Anceps imago, hombre de dos caras. A la palabra le es imposible la transparencia.

Abordar la anterior queja nos pone en guardia, Nietzsche dice que  en toda queja hay una pequeña dosis de venganza. Esta observación hay que revisarla a fondo para evitar deseos justicieros contra quienes han apabullado el medio ambiente, o para quienes no hemos hecho nada en la conservación, sin olvidar que, mirado sin apasionamientos, todos somos, y para sonrojarnos, culpables de todo.

El nobel chino de literatura del año 2000, en su libro La montaña del alma, tiene una mirada por lo ambiental que bien nos describe “El hombre tiene necesidad de engañarse a sí mismo… ¡El hombre saquea la naturaleza, pero la naturaleza acabará por tomarse venganza!” (Xingjian, 2001, 72,73). Ese engaño va en doble vía, tanto por las acciones para proteger que en realidad no cumplen el propósito como las de destruir. La esperanza venida del escritor, aunque no lo sea tan evidente, es que la naturaleza tome acciones para regresar a su estado anterior a la intervención humana, lo que pondrá no a una especie sino a todas en una sin salida.

Las oscuridades lingüísticas nos sugieren que somos portadores de muchas caras, tantas máscaras que a la palabra le es imposible hacerse transparente.

 

4.1.   El cronotopo de los discursos

El filósofo y semiólogo ruso Bakhtin (1895-1975) introdujo la idea de que en toda novela hay un tiempo y un espacio interior al discurso, denominándolos crono-topo del discurso. Esta categoría bien puede extenderse a cualquier actividad humana que necesariamente está enmarcada dentro de un espacio y tiempo que le son propios y, en muchos casos, difieren del conjunto. Cuando ello no entra en articulación con el entorno se produce una ruptura, tal resquebrajamiento fractura la realidad, y eso es lo que, al parecer, le viene ocurriendo a la problemática del medioambiente. Hay un cronotopo del discurso filosófico que, en su mayoría,  está alejado de la realidad ambiental, el cual luce dislocado y desbordado del espíritu de la época, igual acontece con el cronotopo de los hombres que, en pocas ocasiones, se ajusta a lo ambiental. Tres discursos que suelen ir a sus propios ritmos, la descarnada trinidad se desvanece en un deslucido e inconexo tríptico.

El presente es más pobre que el futuro y el pasado, la pobreza del presente nos hace fugar a otros tiempos, emergiendo así un problema del  cronotopo del discurso, ese período y territorio que no siempre coincide entre los hombres. Por ejemplo, para una organización económica el tiempo es dinero, posibilidad para imponer un producto o estilo cultural, para un grupo religioso es purificación, para el medio ambiente constituye un decurso inapelable para la muerte o andamiaje para la vida, y al cabo que para la filosofía, salvo unos esteparios, el tiempo es un magma para sus reflexiones metafísicas. Con el espacio sucede algo similar, para la industria representa un ámbito de maniobras, a la filosofía le simboliza otro fundamento para los devaneos etéreos, mientras que para el medio ambiente el espacio que se contamina le significa riesgo en su equilibrio y para su recuperación requiere de mucho tiempo, más del que el hombre está dispuesto a conceder.

Para Savater en el texto Mitos y fantasmas del fin de siglo, ahora el mundo está menos contaminado que en el siglo XII, no existen las pestes que se generaban por consumo de agua contaminada, aclarando que “de modo que ecológicamente no es verdad que nuestro mundo sea mucho peor que el de hace cuatro o cinco siglos”. Distingue que la sobrepoblación, la utilización de combustibles fósiles, la deforestación de la Amazonía, la destrucción de la capa de ozono, el aumento de basura y las mismas guerras nos ex-ponen en peligro ambiental. Como se deriva, por un lado hay menos riesgos del surgimiento de una pandemia, pero, por el otro, se percibe una desolación por la finitud y riesgo en que están los recursos renovables y no renovables.

Esta observación venida de un pensador de la ética no puede pasarse por alto a simple capricho. Es necesario reconocer que, en efecto, se han provocado unos daños el ecosistema, cuyos límites de resistencia aún no alcanzamos a comprender, puesto que de seguir en tales lógicas devastadoras deberíamos irnos preparando para situaciones descomunales e innombrables en sus devenires, así existan mayores expectativas de vida. Da la impresión que a más años de vida humana, menos futuro ambiental, paradoja que, muy al estilo medieval, sigue sin resolverse.

Boaventura en su libro De la mano de Alicia, asevera que la degradación ambiental se da entre otras cosas por la intensificación de los cultivos de exportación, la destrucción de los bosques tropicales aunada a la poca conciencia de reforestación, la explosión demográfica y la globalización de la economía. Destaca que los países del norte se especializan en la polución industrial y quieren exportar esa polución hacia los países del sur. Tómese en cuenta lo sombrío de la expresión especializan, lo que muestra una racionalizada idea de destruir y hacer dinero a todo costo, en una evidente continuidad de la propuesta de Maquiavelo, importa el fin, no los medios.

Savater y Boaventura, en sus reflexiones, algo dedican a la problemática del medioambiente, pero, evidentemente, no es suficiente ante el adverso horizonte que pronostican. Falta mayor presencia discursiva y escrita que llamen, con auténtica fuerza, la atención de la, venida a menos, masa de pensadores.

Aquí ya no se podría continuar sindicando, sino que se exige una acción mancomunada, ahí si globalizada. Lo que sucede es que el hombre no ha logrado comprender la expresión progreso al lado de la seguridad o la integración, esto por no extender la lista. El cuestionamiento es fundamental, vale  interesarnos por saber qué  estamos entendiendo, tanto desde lo negativo como desde lo positivo por:

          Filosofía, ética, estética, ciencia, política, economía, educación, seguridad, integración, medio ambiente, mito y ¿progreso?

A veces no hay ninguna ética, filosofía o política a las cuales se les pueda preguntar por las cosas. El progreso es medio o es fin, ¿cuándo se puede hablar de progreso? El interrogante hay que cuestionarlo de muchas maneras posibles, para encontrar aproximaciones desde los modelos investigativos existentes y emergentes. ¿Cuál es el cronotopo del progreso?

La internet ha hecho tanto o más por la democracia que la misma política, tal es el caso de la problemática ambiental que viene siendo observada por varias páginas Web, allí es posible calcular cuantas toneladas de gas carbónico estamos arrojando a través de la energía eléctrica o por el uso de vehículos entre otros, ello para generar una conciencia ecológica, reconociendo cada persona puede ser menos contaminantes, e incluso, si lo desea contribuir económicamente para implementar tecnologías limpias.

 

5.     Insinuación cuarta: Ovnis Saturati Mala, todo exceso es malo. Delirio histérico.

Las exuberancias obnubilan, el exceso de presencia o el exceso de carencia afectan a los individuos, pudiendo des-encadenar delirios. ¿En qué consiste el desarrollo sostenible, sostenido, sustentado o sustentable? Los beneficiados son unos cuantos, los restantes pagan las consecuencias. ¿Qué gobierno o cuál pulpo financiero está midiendo las perdidas ambientales en el privilegio que se da al desarrollo sobre la sostenibilidad? Aunque no es suficiente saber las estadísticas. ¿Dónde duermes filosofía? En la cama de los filósofos, responderá un bufón de aquellos que junto a los rapsodas y sin solaparse levantaron voces aún a riesgo de sus vidas.

 

5.1.   La historia como horizonte a las espaldas

Ver la historia como un horizonte a las espaldas implica entender que nuestras respuestas al futuro las tejemos y extraemos del pasado, ahí está la fuente, en un conocer en conciencia histórica, en un sentir la responsabilidad social, en un decir en trascendencia individual y en un actuar en solidaridad universal. A la postre, el hombre está poblado de contradicciones, para ello, disipar la idea de unicidad es fundamental, puesto que mirar desde una sola perspectiva y ver el medio ambiente a modo de lenguaje universal es pretender reducir en su nombre. Así como en nombre de la democracia se han cometido iniquidades o impetrando algún credo se ha llegado a incontables atrocidades, puede suceder que invocando la urgencia de proteger el medio ambiente se intenten barbaridades disímiles como querer desaparecer a quienes no enfilan el pensar o las acciones a los propósitos protectores. De igual forma se podrían mutar especies o productos agrícolas sin estudiarse las consecuencias de tales pruebas, algo de ello se percibe en los cultivos transgénicos o con la clonación. ¿Qué se sepa muy pocos son los que protestan por las infamias que soportan los animales en los laboratorios? En la extendida hipocresía todo se silencia dizque por el llamado beneficio humano.

Llegar al extremo de la renuncia de universalidad puede ser una demanda a la humanidad, implica no ver el medioambiente a modo de reflejos de imágenes que pueden ser infinitas o des-aparecer ante la presencia de las sombras. La reflexión, en palabras de Heidegger, persigue lo idéntico, reflexión y subjetividad se copertenecen, entonces ¿Medio ambiente y filosofía se integran o se excluyen? Es probable que las respuestas existan, pero su debilidad es manifiesta ¿Cuáles son las imágenes, los espejismos y las defenestraciones de la filosofía y del medio ambiente? Se requiere reflexionar al respecto no para perseguir lo idéntico, sino para hallar articulaciones o complementariedades.

 

 6.     Insinuación quinta: El sueño en rapsodias

Podría ser que nos están faltando rapsodas ambientales. Ana Patricia Noguera en su libro El reencantamiento del mundo indica que las prácticas eco-culturales presentes a lo largo del tiempo de occidente, reflejan el constante sentimiento de dominio que sólo se expresa ante aquello que está por conquistar. Desde esta óptica no puede pasarse por alto que la post-conquista tiene varias fases, la primera es la de estatuir el nuevo orden que es viejo, o sea el que se trae, la segunda, mantener, conservar lo conquistado, la tercera es la de desprecio y destrucción de vestigios, finalmente se puede llegar a una etapa de valorar lo que se destruyó e incluso llegar a pensar en revivirlo en una especie de culpa consentida pero no siempre admitida. Entonces, conquistada o dominada la naturaleza se pasa a su desprecio, para luego entrar en un reencantamiento, en una necesidad de volver a lo que se tenía. El dolor de la ausencia, el peso de la culpa.

 

6.1.   Teoría del poder en filosofía-medioambiente

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Marx

 El poder de la teoría, como en tantas fases, de nuevo entra aquí a flaquear ¿Cuál es el poder de la filosofía? ¿Cuál es el poder del medio ambiente? Estamos frente a una realidad difusa, un reflejo de espejo, una imagen que se desvanece ante  cualquier amenaza de sombra. Aún conservamos, y sin mucho esfuerzo, un filosofar de orden meta-físico, muy distanciado del hombre, en tanto que la tierra se desvanece con sus filósofos oscurecidos.

Esta crisis de volver a una edad media no sólo afecta a la filosofía como lo referencia María Dolores Fígares, en el texto  La Nueva Edad Media, donde nos indica que también hay paralelismos en el ámbito de la cultura. En la pasada Edad Media nos encontramos un ambiente de muchas discusiones, tremendas disputas escolásticas por mínimos matices en la expresión, grupos religiosos divididos, corrientes enfrentadas y duramente en pugna por pequeñas definiciones dogmáticas, por pequeños añadidos a ciertas frases evangélicas. Y bueno al amparo de ella diremos que sí parece certero, puesto que en filosofía se presentan pequeñas disputas o ruidos, mientras que los grandes temas no se abordan con la entereza del caso tal como sucede con el medioambiente.

Todo lo anterior conlleva a la tonada popular que dice: “Lo fácil se aprende enseguida, lo difícil nos cuesta la vida”, será por ello que se mundializa lo negativo  o Light con extrema velocidad, al cabo que las grandes dificultades no se leen a tiempo. ¿Qué debemos hacer para mundializar una ética por la vida, una filosofía por el acontecimiento? La que conlleve al respeto por lo ambiental. Mèlich, en su texto, La ausencia del testimonio, indica que entiende la ética como una relación, una acción, una forma de responder al y del otro. Así, entonces, el otro no puede ser una mera figuración mental.

Para Patricia Noguera, la filosofía ambiental debe entrar en la dimensión poética-estética de la memoria del mundo. Refiere que más que un cúmulo de conceptos fríos, la filosofía ambiental debe poetizar las relaciones entre los seres humanos y la tierra, construyendo una ética-estética del respeto, del agradecimiento, de la emoción y del culto. Este llamado urgente de la pensadora Patricia, no ha tenido el eco suficiente, puesto que los filósofos, en bastantes casos, nos dedicamos a congelar ideas, a momificar conceptos para luego traficar con ellos y, quizás por eso, no poetizamos en renovación para reencantar al  hombre y hacerlo sentir dueño y responsable del mundo.

 

7.     Insinuación sexta: Reforestar el cerebro

Plantar expresiones no dichas para no dejar ampliar el desierto del cerebro, generar tsunamis que movilicen pensamientos, oxigenar las ideas en un pensar ecológico que perdimos, o que quizás nunca tuvimos. Si en palabras del dramaturgo francés Antonin Artaud, yo soy lo incapaz del pensamiento, ¿dónde radica la incapacidad del pensamiento humano para vivir en articulación con el medio ambiente? Las incapacidades del pensar filosófico en relación con el medioambiente son alarmantes, parece haber un oscurantismo, un vedamiento no denunciado en el debatir filosófico sobre lo ambiental.

 

7.1.   Pensadores dominados

Falta crítica abierta de los filósofos a potencias como Estados Unidos, Rusia, China, India, Corea, Paquistán y Francia entre otros por sus prácticas nucleares y las subsecuentes o posibles tragedias ambientales. ¿Quién o qué domina a los filósofos actuales? El mito, la metáfora y el arte podrían ayudar a encontrar respuestas a este planteamiento.

Tampoco se ha exigido a los ejércitos de países ricos y pobres la retribución por los daños causados al entorno al emprender ensayos belicistas, los cuales irrumpen en cualquier lugar sin medir el impacto de sus acciones. Lo mismo sucede con algunos grupos terroristas e incluso gobiernos que se financian con cultivos ilícitos para lo cual destruyen los hábitat, salvo sus enemigos declarados, raros son los filósofos que han fijado posición contra este tipo de vandalismos, como quien dice: en la guerra todo es permitido y el silencio admitido, ya se sabe que lo primero en empobrecer en la guerra es el lenguaje.

En la naturaleza nada ocurre en forma aislada, cada fenómeno afecta a otro, escribió Engels. Si lo anterior es una ley, entonces los filósofos han de comprender que el silencio generalizado tendría sus efectos tanto en lo ambiental como el poder lingüístico que aún se les asigna. La responsabilidad de tener un conocimiento es ponerlo en circulación, es hacer en su nombre lo que es debido, esa es una norma ética que un pensador no puede soslayar.

 

8.     Insinuación séptima: Tempos fugit, el tiempo vuela. Mitos que hechizan

Las culturas han tenido innumerables dioses que protegían el medio ambiente, destinados a interceder y en ayudar a los hombres o en su caso controlarlos frente a sus atrocidades. La mitología griega rica en hipérboles no escasea en divinidades de orden ambiental, Neptuno dios de los mares, Apolo de la agricultura y los rebaños, Hefestos del fuego, Demeter de la tierra cultivada, Dionisio del vino y de la vegetación, Artemisa de la Caza, semejante panteón ecológico indica el sitial que para los helenos ocupaba el medioambiente. Como si ello no fuera suficiente poseían las Ninfas, hijas de Zeus,  que personificaban las fuerzas de la Naturaleza. Eran las deidades de los bosques, los ríos, las fuentes, las montañas, los árboles, los cultivos, la caza etc. y recibían nombres especiales según la función asignada. Las más conocidas eran las Náyades, o ninfas de las fuentes y de los ríos, las Nereidas, o ninfas del mar, las Oceánides, o ninfas de las montañas, las Hamadríades, o ninfas de los árboles. Se las representaba en la forma de mujeres jóvenes de gran belleza y semidesnudas. En su honor, se les erigían templos o altares en los bosques,  junto a los ríos y las fuentes. En lo opuesto estaban las sirenas que encantaban a los marinos para devorarlos y los Sátiros o demonios de los bosques, borrachos, libidinosos y peligrosos para la convivencia, de ellos nació el género poético la sátira. Hoy precisamos de Ninfas que cuiden la naturaleza, puesto que de Sátiros no andamos mal. Visto así, nos falta construir puentes entre las épocas, conectores para comprendernos en los medios y en los extremos, en las carencias y en las exuberancias, en las negaciones y en las afirmaciones.

La anterior referencia debería servirnos para preguntarnos el porqué esas culturas erigieron tales dioses para proteger la naturaleza. Es probable que sabiendo la procacidad del hombre, optaron por ingeniarse a unos dioses para decirles a los humanos que no podían sobrepasarse o sobre explotar su entorno, puesto que recibirían su castigo. En tal caso, precisamos aprender más simbología de las antiguas culturas y sus deidades protectoras e interventoras. Algo nos ocurrió que no volvimos a erigir guardabosques a escalas religiosas, políticas o filosóficas.

 8.1.   Para salvar el mundo

Se sabe que, indica Andrew Zolli, empiezan a escasear el agua potable, los combustibles fósiles, la tierra cultivable, el aire limpio, el aluminio, el acero e incluso la silicona. Esto que parece una mala noticia también podría ser favorable en la idea de  ingeniar productos ecológicos más duraderos y, por lo tanto, menos contaminantes. Eso nos forzará a volvernos mejores para extraer, reciclar y usar materiales sustitutos. ¿Qué hace la filosofía al respecto? Quizás bastante si la miramos desde el reciclaje de ideas y la tendencia a reutilizarlas cuantas veces sea necesario. ¿Dónde se encuentran los filósofos para aventurarse a explorar estos asuntos? Esperamos que no anden recogiendo rocas para subirlas a lo alto de la montaña para dejarlas rodar como refiere el mito.

Si existen filtros que purifican las aguas del alcantarillado en un 100%, qué pasa con las ciudades del tercer mundo que poco hacen por descontaminar las aguas que impunemente vierten a los ríos. Falta ejercicio académico de ciudad. Ahí es donde debería aparecer el filósofo para indagar por la responsabilidad de los gobernantes. No es seguro que necesitemos hombres pensando en almas, en Platón e ideas eternas, en Kant y sus imperativos, en Nietzsche y la muerte de dios o en Hegel y lo absoluto, pero si es evidente que requerimos filósofos terrenales, ocupados por las calidades de los gobernantes en el manejo de los recursos, en la igualdad de oportunidades, en el acceso a la educación, en fiscalizar las decisiones de la justicia, en pro-promover el respeto por la vida, en evitar nuevos campos de concentración o exterminios masivos e intrigarse por la preservación del medioambiente, cuando menos.

Existen tarjetas de transacciones financieras que informan cuanto se está contaminando el entorno con la compra de un producto, y a su vez, sugiere suministrar un dinero para plantar árboles y resarcir el daño causado ¿será que necesitamos componentes similares a estos para que nuestros filósofos sepan cuanto están aportando en la contaminación de ideas? ¿Cuánto están haciendo para descontaminar su mundo? ¿Qué vienen emprendiendo para ocuparse de la realidad ecológica? Hay vestuarios que vigilan el estado de salud de las personas, aún no tenemos dispositivos creíbles ni suficientes pensadores  que estén vigilando como proteger la salud del planeta.

De otra parte, aparecen los cultivos transgénicos que tampoco han sido abordados desde el pensar filosófico con adecuada autoridad. Esas mutaciones genéticas se le dejaron a la industria, a la agricultura, pero el debatir filosófico no se ha hecho sentir con suficiente fortaleza al respecto. De seguro, ello se opone al pensar débil propuesto por Vattimo, más bien constituye un concebir en abatimiento, en una prolija pereza.

Para Heidegger, el olvido más profundo es no-recordar, entendido en un abandonar la imagen que consigo se trae, es el estar fuera de lo sucedido. ¿Cuáles serán los elementos de olvido del pensar filosófico en torno al medio ambiente? Esperemos que no todos.

Esto podría propiciar una expulsión de realidad, dada bien por exceso, bien por defecto, la cual precisa leerse con abundante amplitud para no caer en un estrechamiento conceptual. Es indudable que la existencia, en un llevarse-a-sí-mismo, implica la movilidad con y en otros. En ese caso ¡Estás en deuda filosofía! De seguir así, los filósofos estaremos en proceso de desaparición y, de pronto al estilo de los dinosaurios, moriremos antes que el medioambiente o que aparezca el órgano sugerido por Engels.

 Se requiere hacer una perlaboración, la cual designa un proceso psíquico que integra una interpretación del acontecimiento, y se va más allá de las resistencias que ella suscita. Se trataría de un trabajo mental de maduración, ligado a una nueva visión de las cosas que permitiría abandonar ciertos hábitos adquiridos como la repetición neurótica que conduce al desborde de la razón. La perlaboración pide tiempo para realizarse, un lapso cronológico que depende del ritmo biológico y psíquico de cada uno. Estamos sobrediagnosticados y no hemos perlaborado lo suficiente para enfrentar el problema medioambiental tanto desde lo filosófico o desde cualquier ciencia.

 9.     Insinuación octava: Carpe Diem. Aprovechar el día

La expresión latina carpe diem, designa aprovechar el día, si ello es posible ¿cómo podremos aprovechar el día para no perder los años? Esos siguen siendo caminos de prueba, de ensayo-error. ¿Cómo aprovechar la oscuridad para encontrar la luz? Sabemos que dentro de un extremo dormita el otro. ¿Cómo aprovechan el día los filósofos? Tal vez dando clases de filosofía, hablando de muertos célebres, hablando de pensamientos renovados gracias a su presencia anquilosada o describiendo un mundo perfecto, mientras el mundo y ante todo el hombre se derriten a sus pies.

Dejar correr el tiempo para no asumirse en conciencia histórica como lo reclama Zemelman, es un mal síntoma para el hombre que es viajero entre las nadas del ser o no ser. El exceso de pragmatismo no deja anclar el amor de los marineros así como el exceso de viento no deja descansar a las olas. ¿Si todos están despiertos quién soñará?

 10.  Insinuación novena: Vita Flumen, la vida fluye. No exceder la vigilia

La vida fluye en corrientes, espasmos, rupturas, a contrapelo. La vida fluye en el tiempo sustentada en energías y verificada en la materia que adquiere formas, estas formas al ser alteradas en sus ciclos internos conllevan a otros estados que muchas especies no soportan, ingresando a una oscuridad infinita. ¿Será que toda civilización debe pasar por un pe­ríodo oscurantista?  Apenas se anuncia una oscuridad ambiental ejecutada por las multinacionales, patrocinada por los gobiernos y silenciada por la filosofía, la que se supone es la gran águila vigilante, mostrando con sus carencias que viene en regreso al medioevo y ratificando aún más el apotegma de Nietzsche: toda filosofía es una filosofía de fachada. ¿Hasta cuándo? La paciencia suele tener sus límites ¿Estamos en la edad media de la filosofía y del medio ambiente? Es probable que la circularidad no se dé con la misma exactitud, pero si emergen puntos en común. ¿Cuándo nos llegará el renacimiento? Aunque no está claro que se requiera. Los horizontes ambientales deben reconocer que la oscuridad es ausencia de luz y que los hombres tienen la lumbre para iluminarse e iluminar.

“Yo soy aquello que siempre debe conquistarse a sí mismo”. Nietzsche

 

 

REVISION BIBLIOGRAFICA

·          Boaventura de Sousa Santos (1998). De la mano de Alicia. Bogotá D. C: Ediciones Uniandes.

·          Engels, Federico (2000). El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre. Bogotá: Libros Piamonte.

·          González, González, Miguel A (2008). Horizontes de la praxis didáctica. Universidad de Manizales-Colombia.

·          __________________________. (2006). Visión de filósofos y literatos sobre el devenir de la universidad. Universidad de Manizales-Colombia.

·          Hayman, Ronald (1998). Nietzsche. Bogotá: Norma.

·          Heidegger, Martín (2000). Nietzsche. Tomo 1 y 2. Barcelona, España: Ediciones destino.

·          Mèlich, Joan-Carles (2001). La ausencia del testimonio. México: antrhopos.

·          Noguera Ana Patricia (2004). El reencantamiento del mundo. Manizales: Gráficas JES.

·          Quintar, Estela (2006). La enseñanza como puente a la vida. México: Editorial instituto de pensamiento y cultura latinoamericana.

·          Vattimo, Gianni (2002). El pensamiento Débil. Ponencia en Manizales 2000. Manizales: Editorial Universidad de Caldas.

·          Zemelman, Hugo (2002). Necesidad de conciencia. México: Editorial Antropos.

·          Zolli, Andrew (Junio 2007). Negocios del Futuro. Bogotá: Revista Avianca.

·          María Dolores F.-Fígares. La Nueva Edad Media. editorial-na@arrakis.es, http://www.revistaesfinge.com/

·          Xingjian, Gao (2001). La montaña del alma. Barcelona: editorial Planeta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Validez universal de un lenguaje

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/espiritusmabu.jpg Espíritus sulfurosos. Mario Bustamante

 

 

Resumen

Abstract

Es evidente que al ser humano le agradan los sistemas que logren explicarlo todo, se deja llevar por las ideas de unificación, le parece que los demás deben pensar de manera similar, que los comportamientos éticos, políticos, jurídicos y económicos sean los mismos, para ello le acorrala la idea de un lenguaje expandido, aceptado y hablado por todos. La contabilidad, sin haber tenido claro ello, ha llegado a un lenguaje universalizado, el modelo viene siendo practicado con mayor rigor en las sociedades modernas. Aquí se pone en tela de juicio la validez de esos códigos y los efectos nocivos que produce al hombre, puesto que la contaduría sigue siendo un instrumento válido del capitalismo. Esto muestra la insistencia de poner a los humanos a marchar en una sola fila, acorde a los intereses económicos, religiosos o políticos del momento. Lo cual es nefasto visto desde cualquier punto de vista.

It is evident that the human being likes the systems that manage to explain everything, it gets carried away by the unification ideas, it seems that the others must think of similar way, than ethical, political, juridical and economic behaviours be the same for all, for it corners the idea of a language expanded, accepted and spoken by all. The accounting, without to have known clearly it, has arrived at un universalized language, the model comes being practiced with greater rigor in the modern societies. Here one puts in cloth of judgment the validity of those codes and effects that produce to the man, since the accountant's office continues being an instrument valid of capitalism. This shows the insistence to put the humans to march in a single row, in agreement to the economic, religious or political interests of the moment. This is ominous from any point of view.

Palabras clave

Bienes, capitalismo, contabilidad, contador, lenguaje, universal, útil, validez.

Key words

Goods, capitalism, accounting, accountant, language, universal, useful, validity.

 Yo digo ¿no?, esta mano que escribe mil doscientos
y transporte y Enero y saldo en caja … que suma cifras de otros
cheques de otros que verdaderamente pertenece a otros
yo digo ¿no? esta mano ¿qué carajo  tiene que ver conmigo?
Benedetti

 Esa mano que refiere Benedetti es la extremidad que se desvanece en la hipócrita e in-fame instrumentalización, donde la pérdida del rol de persona que sujetada a un lenguaje de algoritmos, reta en negativo la condición de sapiens que detentamos, aunque, por la radicalidad de los acontecimientos, sino emprendemos acciones contundentes, para siempre lamentaremos ese dudoso privilegio de ser pensantes.

La universalidad de cualquier lenguaje, así sea el amoroso o el de la guerra, despliega una pretensión reduccionista-uniformadora, pero que por agilidad, en esta era del sin tiempo, se intuye necesaria en una simbolizada globalización que desterritorializa y despersonaliza. Si bien, es de reconocer que nada se agota en el absurdo, de no sabemos dónde ni cuándo se le ocurrió a la contabilidad hablar y actuar en nombre de la sociedad, lo cual es bastante exagerar. Así las cosas, mantener lenguajes universales para controlar flujos o recursos, pone en escena una especie de esperanto contable, que poco favorece a la riqueza humana, en esta movilidad de antinomias, aunque otros más fachendosos dirían: sino entrevemos el campo de ruinas, estaremos de vuelta a las momias.

El abrir la discusión sobre idiomas universales es situar a la contabilidad en el centro de la dis-puta. En esta anunciada levedad del ser, es premisa colocarse-en-apertura frente a la carencia de sentido y rebelarse contra renovados espartanos, puesto que sale al encuentro de los contadores la idea nefasta de integridad. Se sabe que tratar de leer los intereses colectivos es una aventura sociocultural que implica dar miradas que rebasan o agrietan las lógicas del momento, entendiéndose que “un hecho contable es ante todo un hecho social[1]”, suceso que es lingüístico-constatativo, que como se sabe o es verdadero o falso, concepto que ha sido abordado por la filosofía analítica.

Es tentador examinar qué tan social es el trabajo contable, sabiéndose que, la versión grosera, indica que su función clásica es la de proteger los bienes. ¿Quién es el beneficiado?, la respuesta va siendo mito: aquel que puede atesorar patrimonios. De allí, que una inclinación social con apariencia de universalidad no siempre integra a las mayorías, pero si puede beneficiar a  las minorías privilegiadas quienes, sin pedírselo ni ser requisito, hablan en nombre de la humanidad.

El asumir la pregunta ¿validez universal del lenguaje contable? Es incursionar por la autonomía del contador y un sugerirle que busque nuevos aromas contables, en un revelarse-en-lo-abierto, para no incurrir en ligerezas de creer que todo está designado y desistir en hallar alternativas. Esta demanda fortalecería otras acciones lingüísticas que ampliaría el espectro del reino contable, puesto que una de las bondades humanas es la pluralidad de lenguajes, los cuales desencadenan simultaneidad de conceptos y modos de enfrentar la vida que, en definitiva, ensanchan el ad-venir cultural.

 

Nada es completamente cierto, ni definitivamente falso

 

La anterior perogrullada no ha sido superada del todo, se habla y escribe del tema, pero no siempre se comprende en su extensión ni en su práctica. Bien es sabido que las inflexibilidades son fuente de ingenuidades y crisol de arbitrariedades, lujo que nadie debería darse. Ni siquiera los lenguajes. Un lenguaje se considera universal, entre otros, por la cantidad de usuarios, la claridad de los conceptos, el uso intensivo y extensivo del mismo, la rigidez de la estructura sintáctica, semántica y morfológica,  la existencia de un sistema de reglas, acompañado de una fonética y semiótica definida, además conserva unas congregaciones, academias o logias que están al tanto de su pasado, presente y futuro para no dejarlo desaparecer con las avalanchas socioculturales.

En términos lingüísticos, la contabilidad es la técnica, otros dirán la ciencia, que se ocupa de registrar, clasificar y resumir las operaciones de un negocio con el fin de interpretar sus resultados.  En la práctica se apunta que la contabilidad es el lenguaje de los negocios, el mundo de las mercancías, la rama que, después de los políticos, mejor ha entendido al hombre como medio, en un número que se mide por entradas-producciones-salidas. Esa es una realidad de las pulsiones contables.

¿Un lenguaje de estos precisa ser depurado, des-universalizado? Pregunta que se resolverá con no poca dificultad. Labor que deben emprender los contadores en un surgir-abriendo-desde-sí, puesto que en ellos estaría la llave del sistema.  ¿Para qué se hace contabilidad?, para controlar los flujos. ¿Para quién?, para el tenedor, el acumulador. Interrogantes que cualquier contador juramentado o no, titulado en la universidad o agenciado en la calle debe hacerse, en un permanecer en latencia, en elástica sospecha frente al quehacer de su espacio vital.

Los dominios de la contabilidad son fabulosos, supera a los más avezados monarcas de todas las épocas. Es tan antigua como los ladrones o apasionante como el sexo, tan vieja de practicarse como la religión, quizás más. Surge el lenguaje, territorio de articulación, y a no poca distancia se festejan las primeras acciones contables, rudimentarias ellas como esa primer palabra. Sin duda, aparece como resultado de la conformación de grupos sociales, de la acumulación de bienes ¾tenencia, propiedad privada¾, del intercambio de elementos ¾trueque¾, del medir o contar el tiempo ¾calendario lunar¾, pero por sobre todo fue una respuesta a la expansión comercial, en resumen, un auténtico engendro para el capitalismo. En los últimos siglos se tecnificó en sus métodos para controlar a su antojo, para dominar, distribuir capitales y organizar lo que no parece hecho para los humanos corrientes que muerden el aire: las riquezas. Asunto donde vuelve a flaquear la justicia universal.

La potencia del lenguaje consiste en poderse criticar a sí mismo, en tomar una distancia irónica sobre sí mismo, explica el pensador Estanislao Zuleta, en concordancia con él, se le debería exigir a la contabilidad, a través de los contadores, aprender a fiscalizar su arte y cultivarse en tomar distancia de sí, querer-alejarse-de-sí para que descubra lo que otros ven. La contabilidad como oficio está arrojada a cuidar los patrimonios, en una ceguera lingüística-contable, que no le permite revisar sus dinámicas internas, porque los pensadores, haciendo gala de la frecuente condición humana de evadir responsabilidades, no enfrentan el tema con el arresto necesario.

La contabilidad ofrece una interpretación aproximada, subjetiva y simbólica de la situación económica, así muchos contadores pretendan decir que los informes contables son objetivos, la realidad, ladina como el que más, manda otra razón. Diría entonces que para abordar sin escozor tales críticas hay que pensar habitando el vacío, abortando la llenura.

Ya ni se hablaría de validez e integridad del lenguaje contable, más bien se entendería como dominación, imposición o violación de la posibilidad de razonar, de elucubrar, no es que los contadores no piensen ¾a veces se duda hasta de eso¾, la empantanada verdad es que su base es el número y éste es categórico, así lo quiso el hombre, así le gusta, que le vamos a hacer. Para ello el pensamiento débil propuesto por Vattimo es una iniciativa para mirar o minar el problema de la universalidad de un lenguaje, este filósofo italiano nos dice que en la filosofía, pensamiento débil significa refutar el positivismo, el cientismo. Ese positivismo contable, ese sometimiento del hombre a tales lógicas debe ser debilitado para encontrar otras alternancias, opciones desemejantes que no apunten a un código único que en definitiva depriva-desanima-reprime. Debe haber opciones emergentes a la partida doble, al juego de entradas y salidas, que también pueden dar cuenta de los flujos, ahora, no se exploran con suficiente seriedad por que no siempre estamos de ánimo para enfrentar la dictadura simbólica que ese lenguaje trae consigo.

Este lenguaje técnico contable y cicatero se ha alejado de la expresividad que caracteriza a la comunicación verbal de las ciencias sociales, reduciendo su labor a ser útil para la empresa.  Para la contabilidad es importante lo que es útil. Lo inútil no es tema de contadores, eso se les deja a los filósofos, escritores, artistas y pájaros de esa especie que, por cierto, podrían ser arrojados a la hoguera con unos cuantos embrujados contadores.

A veces, esa jerga se hace ilegible aunque Zuleta nos expone que ilegible es todo lenguaje que no sea lenguaje de nuestro problema. Por lo cual si nuestro ámbito no es problematizado el lenguaje duerme, se anquilosa, tal cual le sucede a los códigos, a las lógicas de los paisajes contables que, por supuesto, no son las únicas que ha emprendido el espléndido animal, un animal fijado-hasta-la-desmesura.

“Las representaciones simbólicas más generales de la contabilidad, descansan sobre un ethos profundamente utilitarista y liberal que genera superestructuras que cumplen roles de regulación social y que reproducen el statu quo, a favor de unos intereses particulares[2]”, el encomillado adquiere una validez histórica puesto que se encuentra en la contabilidad un lenguaje de sometimiento, que no permite la renovación, su sólida estructura no para en mientes en cuanto a motivaciones particulares. Es como si el manejo de recursos diera franquicia para rebasar los linderos éticos. Zuleta cita a Dostoyevsky cuando el escritor ruso aduce que “esta fórmula señores de dos más dos igual cuatro, no es la vida sino el comienzo de la muerte[3]”, ahora arriesgo una pregunta, ¿existirá aquí algún mensaje para la contabilidad? Sería admirable no hacernos los sordos. ¿Qué pasa si desaparece la contabilidad? quizás aleguen los expertos, al estilo de los gurúes informáticos o al tenor de los infatuados militares, que se paraliza el mundo. Mostrando que por meritoria que sea una respuesta no implica ser una solución.

Sin querer reemplazar a los historiadores y a gusto del consumidor, los principales responsables de la globalización fueron los marineros al lado de los militares con sus contadores de cadáveres y protectores de fortunas saqueadas, después los políticos y, por último, los sacristanes por no hablar de los curas.  ¿Cuál será la validez del lenguaje contable? Toda una dictadura sin cortapisas, sus sistemas andan por doquier, desde la multinacional más atosigante hasta la tienda más aberrante recurre a la contaduría. La ecuación raya en lo sencillo. La contabilidad es la religión de los economistas, puesto que su dios es el dinero, que es el otro opio de la sociedad. Ni más faltara que no.

Así las cosas para quienes pretendían imponer un solo idioma, un lenguaje único ¾los sueños del esperanto y de otros tantos insoportables idealistas¾, se quedaron cortos frente al lenguaje contable, desde allí tendríamos mucho por aprender en la tarea de uniformar, dominar y cercenar. Si lo más fácil para el cerebro es olvidar los actos alegres para retener los dolorosos, entonces, al amparo de esa premisa ¿en que punto del cerebro queda la contabilidad?

Si el poder está en todas partes como afirma Foucault, ¿dónde deambula el no poder de la contabilidad?, resolverlo es una molestia para la época, tocaría viajar a otro presente distinto para encontrarlo y debilitar el poder del lenguaje contable. En una demanda de sentido es necesario reflexionar sobre la contabilidad, el esperanto, y todo aquello que hable de centralismos. Gracias al trueque de lenguas, al galimatías lingüístico no se han logrado destruir todos los acervos culturales. Hay que estar alerta con la contabilidad, el establecimiento de un idioma universal y todo lo que implique unificación-reducción-destrucción. No se trata de liberación en el sentido que el mercado acepta, ello exige una autocolocación, un posicionamiento, lo cual es posterior a la deconstrucción al estilo de Derrida y a la debilitación del sistema imperante en un apartar-la-mirada-de-sí.

 

 Conclusión

 La fortaleza del modelo contable está en que la forma de registrar los movimientos es metódica, acertada y congruente, sustentada en la constante numérica, en la sencillez de los procesos, en el equilibrio que moviliza, en la seriedad que tiene para procesar información y en la cobardía humana de explorar caminos disímiles. Sustraerse a la lógica de esos patrones es casi irresponsable, pero eso no indica que no se puedan explorar otras propuestas que desborden la dictadura numérica.

Aunque suene a modo de excusa, la pretensión no ha sido la de ofender la profesión de contador, hay muchos de ellos interesados en abordar el tema, que obran centrados en serias reflexiones, quienes se apoyan en teorías de avanzada, si es que las hay, para debatir ese mundo el cual ponen en cuestión. Lo que se quiere es llamar la tención sobre el peligro de universalizar lenguajes que terminan doblegando y encadenando al hombre, despojándolo-de-sí.

Si un problema es una sospecha y una esperanza en palabras de Zuleta,  por fortuna, anunciamos el problema de la  ¿validez universal del lenguaje contable?, ahora, nos toca desenmascarar a ese monstruo para rondar la esperanza y desbordar ese lenguaje universal, unificador y utilitarista que hoy mantiene. Así se hable de contabilidad ambiental, cuyo interés es el  reconocimiento y revelación de los efectos medioambientales negativos en la práctica contable convencional, no se percibe un cambio en sus fines aunque si en sus medios. Se sabe que en el problema mismo está la solución, viaja encapsulada, resignada a su suerte, el reto es encontrarla y deshilvanar su carácter vinculante.

En lo que al presente denominaríamos fragmentación estaría una de los códices para no aniquilar la pluralidad de sentidos, es probable que la metáfora, el mito, el arte, la alegoría, la ética y la misma hipérbole puedan entregarnos luces en una exploración y de-velación que nos ayude a sacar-de-sí el modelo universalista, hoy practicado por los sistemas contables, en cabeza de los, hay sí, irreemplazables contadores. Aunque se sabe que la contabilidad es algo más que registros financieros, en el ámbito académico eso no está claro ni logra con-vencer a los escépticos.

Tenemos que pensar de un modo más lúcido, aprehensible y manejable. No es suficiente con cambiar lo existente, hay que atreverse a modificar-el-territorio y a dislocar el mapa mental. En tales circunstancias, se esperaría que un día de estos, quizás otro sueño irreconciliable, y en contravía al poema de Benedetti, algún contador espabilado o des-centrado, des-cubra la solución y manifieste: esta mano tiene todo que ver conmigo, aún me pertenece. Entonces, se deducirá que ha protestado contra el lenguaje universal y maniqueo de la contabilidad, la desenmascaró y ha empezado a resquebrajar los reduccionismos, las unificaciones y las ínfulas de universalidad, aunque eso, bajo ningún precepto, indica que el problema esté resuelto

                                                                                                                         La verdad se rodea de mentiras.

 http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/pinturacesaralzate.jpg Tranferencia de un sueño. Pintor. César Alzate González

[1] LOAIZA R., Fabiola. Signo y razón. Exploración semiótica de la partida doble. En: Revista Lúmina 06. Manizales: Universidad de Manizales, 2006. p. 63.

[2] GÓMEZ VILLEGAS, Mauricio. Contabilidad: comentarios sobre el discurso científico y los determinantes morales. XVII Congreso nacional de estudiantes de contaduría pública. Popayán: FENECOP-Universidad del Cauca. p 27.

[3] ZULETA, Estanislao. Elogio de la dificultad y otros ensayos. Cali: Fundación Estanislao Zuleta, 2001. p 168.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

§   BENEDETTI, Mario. El amor, las mujeres y la vida. Barcelona: Editorial planeta, 1999. 210 p.

§   CALVACHE GUERRERO, Augusto. Contabilidad General. Bogotá: Unisur, 1993. 560 p.

§   GÓMEZ VILLEGAS, Mauricio. Contabilidad: comentarios sobre el discurso científico y los determinantes morales. XVII Congreso nacional de estudiantes de contaduría pública. Popayán: FENECOP-Universidad del Cauca. 223 p.

§   PATIÑO ARANGO, Alejandro. Comunicación y actos de habla. Manizales: Universidad de Caldas, 2006. 160 p

§   LOAIZA ROBLES., Fabiola. Signo y razón. Exploración semiótica de la partida doble. En: Revista Lúmina 06. Manizales: Universidad de Manizales, 2006. 168 p.

§   VATTIMO, Gianni. El pensamiento débil. Ritual de la inteligencia compartida. Manizales: Universidad de Caldas, 2002. 242 p.

§   ZULETA, Estanislao. Elogio de la dificultad y otros ensayos. Cali: Fundación Estanislao Zuleta, 2001. 168 p.

Didáctica no parametral -- Estela Quintar

  http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/centrocolombia.gif Centro de colombia. ¿Hay centro en la educación? ¿Se necesita?

Manizales, Abril del 2007

 

Estela Quintar, pensadora Argentina residenciada en México, ha iniciado sus viajes no parametrales.

 

¿Qué es la didáctica no parametral?

Es el enfrentar el proceso de la enseñanza de una manera menos esquemática, rígida y con un estado ánimico en positivo, en conciencia histórica, en el cual se reclama a un sujeto erguido y en postura..

Sus preguntas no son menos inquietantes "¿Cuál es el sentido de enseñar en esta realidad cambiante?, ¿para qué vamos a enseñar?, ¿cuál va a ser el sentido de optar y de elegir algo que se pone de moda, más que desde la necesidad radical de nuestros propios alumno? ¿Qué estamos entendiendo por disciplina?

 

Estela basa su propuesta de Didáctica no parametral, en los siguiente elementos:

  • Círculos de reflexión, a modo de circulación de ideas
  • Resonancia Didáctica
  • Didactobiogragía o Narrativa
  • Dispositivos didáctico

Es una mirada en la dignidad del estar siendo, en permanente construcción, donde el sujeto está presente, en franca rebeldía-resistencia con las propuestas tradicionales en las cuales el sujeto no existe es un objeto mediatizado e idiotizado por los intereses dominantes del momento.

 

Estela nos incita a seguir explorando: "También es bueno aprender a identificar el orden. Cada vez que escucho las palabras calidad, modernización y competencia digo, ¿y la justicia social? ¿Por qué ahora reemplazamos al término “justicia social” por el de “calidad” en el sistema educativo? ¿Acaso cambiaron las condiciones materiales de los latinoamericanos? A mí no me parece que hayan cambiado mucho. En definitiva no queremos hombres de pensamiento Bonsai"

 

Los siguientes son los enlaces que amplían la información sobre lo que deviene en Didáctica no parametral:

 

http://www.ipecal.net/

Latinahttp://www.df.gob.mx/virtual/altedu/ponencias/equintar_fm.html

 

Estela Quintar viajera de la sabiduría, como la Atenea griega, trata de entregar lo mejor a los hombres. Ella con la cercanía de Hugo Zemelman, ha venido movilizando esta propuesta para América Latina. En su ruta académica o mundo vital ha incluido a Manizales. Para ello ha contado con el filósofo Germán Guarin y la Dra. Ana Gloria Rios como puntos de apoyo en la capital caldense, quienes a semejanza del mensajero Hermes, vienen traduciendo el mensaje de esta valiosa pensadora.

 

Tiempo de pensarnos en trayecto-deyecto-proyecto

                                                                                               

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/pinturamabu.gif

Pintura Mario Bustamante. Lo que nos queda, el recuerdo.

 

Tiempo de pensarnos en trayecto-deyecto-proyecto

 

 “Ejecutar una orden no es responder a una pregunta”

J, F. Lyotard

 

Trayecto-deyecto-proyecto son categorías que en tiempo y espacio afectan, para bien o para mal, a la materia. El hombre, materia e ideas, es el único ser conciente de estas categorías y por lo tanto en Voluntad de Poder, Nietzsche, y como Sujeto Situado en Conciencia Histórica, Zemelman, debe comprender su tiempo vital y estar a la altura de las circunstancias. En Latinoamérica cambian las expectativas, pero no las prácticas dice Estela Quintar, agregando que hay una constante negación de las propias potencialidades. Entonces, urge recuperar las prácticas existentes en un proceso de memoria regenerativa para luego concebir alternativas que llamen un tiempo diverso al de hoy, al que hemos vivido, un tiempo axial, Jaspers, que recoja las pretensiones individuales y colectivas.

La siguiente figura referencia la andadura en una investigación sobre didáctica formativa:  

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/medioambiente.jpg 

Trayecto es un espacio por recorrer o que ya se recorrió, un lapso de nuestravidas, el recorrido que hace un cuerpo para trasladarse de un lugar a otro, la vida puede ser un trayecto entre dos nadas en versión nihilista o un trayecto entre dos eternidades en adaptación religiosa. Deyecto es un ente que posee el ser como un «ser-ahí», caído, arrojado, deyecto en la existencia, en la catástrofe, es la negación de ir hacia adelante, el despreciar opciones mejores, un estado de imposibilidad frente al futuro, un reconocimiento de su finitud que lo incita a preparase a proyectarse. Proyecto es el espacio por caminar, por descubrir, un abismo por apropiarse, nace de una condición de insatisfacción -deyecto-, es un viajar de prospectiva a perspectiva, un anticipar tiempos para la materia en el espacio. En semántica no hay proyecto sin deyecto y siempre necesitará recorrer un trayecto para el despliegue de su verdad.

Investigar según el modelo presentado demanda un ser en la urgencia, un sujeto no-sujetado a las corrientes didácticas de moda, pero si situado en tiempo y espacio para desocultar sus prácticas didácticas. Esa apertura obliga a combatir el pensamiento bonsái que genera enanos mentales y gigantes de la ramplonería, aquellos seres que necesita el establecimiento o el orden del momento, bien sea político, religioso, económico o militar, evitando con ello erigir a un ser humano que transvalore o supere los valores impuestos. El guardarle luto a esa tradición son puros formulismos o recetas que no dejan emerger el a-sombrar, el requerido ad-venir de un superhombre o ultrahombre en la propuesta nietzscheana.

Para lo cual comprenderá que “La voluntad sólo es voluntad en cuanto querer-más-allá-de-sí, en cuanto querer más[1]”, interpretación que provoca un desalojo de sí, una convulsión, un desequilibrio, un caos en sí y para los otros, que luego conducirá a un reconocimiento del siempre-querer-más, un luchar por ir-más-allá-de-sí, sin ser fuente de ingenuidades ni seguir en una curiosidad culpable.

Si entendemos la didáctica como el arte de enseñar, se percibirá que hacer  una introspección para conocer la práctica que se tiene, en la idea de transmitir un saber, exige una validación y regurgitación de hábitos institucionales e individuales que en positivo o en negativo desequilibran al ser. Es indudable que si ello no se emprende con absoluto rigor subsistirán graves falencias en ese acto enseñante. Esta acción demanda a un hombre que se abarque en prospectiva-preventiva-regenerativa.

En dicho preguntar se movilizará instigado por sus prácticas pedagógicas que demanda una constante re-visión, en donde deberá re-conocer que hay de ciencia-tecnología-medioambiente, que se ajusta a su mundo vital. Evidenciar los usos tecnológicos y las re-percusiones ambientales. Rescatando que cualquier acción genera una reacción y en el plano ambiental no podemos darnos el lujo de continuar ensayando sin prever las consecuencias. En cuanto a la ética-política-doxa, ¿qué de lo político en el aula indaga o no por lo ético?, llegando a la doxa u opinión. En relación con la estética-mimesis-poiesis. La estética referida a la belleza, traducida en las manifestaciones artísticas ¿qué acciones lingüísticas-literarias en el aula son estéticas?, re-conocer las acciones de vida en corrientes estéticas. Se indagará en poiesis y memimesis ¿Cuáles de las propuestas en aula son elementos creadores en un hacer o  contemplar y cuáles son mimesis o copias de lo existente? Descubrir si hay mimesis y los pasos que conducen a ello. Finalmente, en el mito-alegoría-metáfora, ¿cuáles conducen a la formación emancipadora o conllevan al mantenimiento de falsos ídolos? Estos develamientos serán en torno a los conceptos teóricos-prácticos que lo sustentan.

En ese trayecto-deyecto-proyecto, el hombre como sujeto potenciable, potenciado y potenciador descubrirá sus fortalezas, pero también dará cuenta de sus debilidades. Nuestros mitos, alegorías y metáforas enseñan, desestructuran, desequilibran, pero asimismo centran, enrutan e instauran visiones que dan cuenta de la riqueza humana ¿Qué hay de mito, alegoría y metáfora en el mundo del enseñante?

Lo anterior es un acto de seducción que altera los usos adquiridos en el aula. El afectarse implica a un hombre que desde sí y desde los otros siente tremor, palpita en sus sensaciones, pero profesa amplia responsabilidad por sus acciones, es un hombre que en conciencia histórica busca rescatar su memoria para ponerla al servicio del humano. Hay que afectarse para hacer país indica Estela Quintar.

La concepción de una investigación de esta índole irá en movilidad, reconociendo la pertinencia de un pensamiento débil, Vattimo, cuyas expectativas giran en torno al debilitamiento de muros, obstáculos que resquebrajan al hombre y lo vuelven lobo de trinchera. Como sabemos esos muros se van fortaleciendo y sumando en capas progresivas. Se pueden citar las murallas religiosas, económicas, políticas, educativas –currículo, pedagogía-didáctica–, y las normativas, entre otras. Muros segregacionistas que excluyen, seleccionan y desalojan al hombre de sí, para además de estar arrojado a soportar la existencia, Heidegger, termine siendo un ser desgraciado por la imposibilidad de saltarlos.

Desde esta perspectiva la didactobiografía es una apuesta por conocer las propias andaduras didácticas. “La didactobiografía es la acción por la cual el enseñante provoca en los sujetos de aprendizaje evocaciones de recorte de su vida, de su biografía, vinculando, desde la revisión de sus sentires, la realidad y constructor de interpretación científica, transitándola por la propia geografía psíquica y corporal[2]. En tales circunstancias una indagación de este tipo, sin ser la única opción, implica integrar el esquema anterior y el siguiente:

 http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/didactica.jpg

 

Esto conlleva a un descentrarse de sí, donde en palabras de Guillermo Briones el observador y la persona observada es una y la misma persona. En este caso, es el profesor quien observa su práctica pedagógica y luego la autoevalúa. Para ello requiere indagarse por su conducta pedagógica, la calidad y el estilo, la modalidad enseñanza aprendizaje y la reacción del estudiante a las propuestas del profesor. Para no pasar del tránsito al ocaso debe verificar los límites del horizonte ¿los tiene?, comprendiendo que la caducidad de un modelo no indica su derrumbe.

Así las cosas, revisar esa perspectiva o presente potencial del acto enseñante es toda una exigencia sólo posible en un sujeto convulsionado, en un a-sombrar-se para re-conocer-se. Estela Quintar refiere que la didáctica no-parametral es una postura que comprende la enseñanza como un proceso intencional de permanente promoción de ruptura de sentidos y significados en el propio devenir existencial.

Si hasta para morir hay que tener dignidad, por supuesto, más se requerirá de la misma para re-conocer, en un apartamiento-de-sí, el mundo exógeno y endógeno del acto de enseñar. Esa pregunta por el aprendizaje abarca categorías de dignidad, ética, arte, estética, sentido, biografía, contexto, ciencia, política, límites, sujeto y horizonte. Entendido aquí categoría como Kata, de arriba abajo, agora, lugar donde se pone en circulación pública las ideas, es decir, categoría en sentido aristotélico se distingue por la sustancia, cantidad, calidad, relación, lugar, tiempo, situación, posesión, acción y pasión. La kathgoria, categoría, está en sí y habla de sí. Es, indica Heidegger, una palabra por medio de la cual se le imputa a una cosa lo que es, e interpela algo que es en lo que le es propio y manifiesta así qué aspecto tiene el ente y cómo es.

La didactobiografía se hace, nos dice Estela Quintar, con preguntas problematizadoras re-flexivas para tomar conciencia de lo hecho, explicándolo y fundamentándolo científicamente y así proponer alternativas transformadoras para que en  los tiempos individuales  lo materialice en una aspiración de efabilidad.

Para llegar a la capacidad de reconocer el destino es necesario pensarnos en trayecto-deyecto-proyecto en conciencia histórica, en un conocimiento como desafío posible de ver la enseñanza como puente a la vida.

Siempre hemos vivido en un mundo ancho y ajeno, hoy más que nunca, que nos exige una enseñanza de la historia en estos tiempos de olvido, de prácticas de desarraigo, de corrupción intelectual, en donde debemos entender que conocimiento no es igual a conciencia, sin desentendernos de los sentidos y signos de nuestro tiempo para que no se ontologise la enseñanza, puesto que ontoligismo es creer que el trabajo filosófico-intelectual no comienza en el hombre sino en dios, desde lo externo, no sale del hombre sino que desciende del ente al hombre en una especie de éxtasis y rapto. Aquí podemos entender no sólo al ente en lo religioso sino en el poder, es quien diseña las políticas, establece el discurso a seguir, el que dispone el orden de las cosas y pretende guiar nuestras decisiones. Esto nos demanda separarnos de tales concepciones para creer en la fantasía de nuestros proyectos, en el murmullo de las prácticas que exigen ser narradas, precipitadas con palabras de montaña para no dejarse definir la realidad.

 

“El artesano, el estadista, el educador son artistas en la medida en que son productores”

Heidegger

 

Miguel Alberto González González

Mgr. Educación-Docencia

Mayo 2007

 

Bibliografía

 

·         Briones, Guillermo. La investigación en el aula y en la escuela. TM Editores. Bogotá 1996

·         Heidegger, Martín. Nietzsche. Tomo 1 y 2. Ediciones destino. Barcelona 2000.

·         Quintar, Estela. La enseñanza como puente a la vida. Editorial instituto de pensamiento y cultura latinoamericana, México 2006.

·         Vattimo, Gianni. El pensamiento Débil. Ponencia en Manizales 2000. Editorial Universidad de Caldas. Manizales, 2002.

·         Zemelman, Hugo. Necesidad de conciencia. Editorial Antropos, México 2002.

·         Zemelman, Hugo. El conocimiento como desafío posible. Editorial IPECAL, México 2006



[1] Heidegger, Martín. Nietzsche. Tomo 1 y 2. Ediciones destino. Barcelona 2000.  Pág. 57.

[2] Quintar, Estela. La enseñanza como puente a la vida. Editorial instituto de pensamiento y cultura latinoamericana, México 2006, pág. 50

Miguel Alberto González González

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/miguelytugendhat.gif Filósofo Checo Erns Tugendhat con Miguel González

 

Miguel A González González nacido en Manzanares caldas, Colombia en 1966

ADMINISTRACION EMPRESAS

UNAD. Universidad Abierta y a distancia de Colombia

TECNÓLOGO ADMON EMPRESAS

FILOSOFIA Y LETRAS

Universidad Santo Tomás

FILÓSOFO

MAESTRÍA

Universidad de Manizales

MGISTER EN EDUCACIÓN-DOCENCIA

 

LIBROS PUBLICADOS                                                                        

  • "Los amores prohibidos de kalkan". Un texto de cuentos que se publicó en el año de 1998.
  • "Analectas de la caverna". Libro de relaciones  filosóficas-literarias, publicado en el año 2004.

INVESTIGACIONES REALIZADAS

  • Investigación sobre editoriales. Un trabajo que se efectuó alrededor de las empresas graficas en el eje cafetero en 1999.
  • Disolución de parejas –matrimonios de policías-, en el eje cafetero. 2003.
  • Factores instituciones e interpersonales que incide en la presencia de conflictos en los estudiantes de la escuela de carabineros Alejandro Gutiérrez de Manizales 2004.
  • Caracterización del nuevo rol del policía en el marco del sistema penal acusatorio en el eje cafetero. Manizales 2005
  • Evaluación del servicio rural de carabineros y de guías caninos dentro del marco de la política de seguridad democrática. 2006.
  • La comunidad y el servicio de vigilancia. Formulación de estrategias, para el fortalecimiento del servicio de policía, a partir de la identificación de factores que inciden en las condiciones de convivencia y seguridad ciudadana, dentro de la filosofía comunitaria en el marco de la política nacional de defensa y seguridad democrática. 2006.
  • Visión de filósofos y literatos sobre el devenir de la universidad contemporánea 2005-2006. Trabajo de Maestría
  • Implementación de  un sistema de seguridad con base en la identificación  biométrica y vigilancia por cámaras en la escuela Alejandro Gutiérrez de Manizales. 2007

OTRAS PUBLICACIONES                                                                      

 

  • Ganador concurso ensayo en escuelas policiales la planeación como factor de cambio en el hombre y mujer policía.
  • El quijote como metáfora del ingenio.
  • El mito, la metáfora y el arte en prognosis de ciencia  en la universidad convocada.
  • La poética colombiana viaja en la mimesis.
  • La literatura, el viaje de los sueños.
  • La política moderna en la ocultación del sujeto.
  • Lo que somos en nuestra ignorancia
  • De Prometeo a Epimeteo
  • El devenir –en destino provocado- del profesor en la educación.  Revista correo pedagógico, Manizales-marzo 2007.
  • Validez universal del lenguaje contable, 2007.

Mito, metáfora y arte en la investigación

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/fotolibro.gif Pintura la primavera de Romeo y julieta, quijote- Pintor Alí Herrera

 

Ponencia: El mito, la metáfora y el arte en prognosis de ciencia en la universidad convocada es una invitación a buscar otras posibilidades para leer la realidad que se nos presenta fragmentada, parcelada y camuflada en tonalidades utilitaristas

 

“No hay bestia tan feroz que no conozca la compasión, sin embargo yo no soy bestia y no conozco la compasión” Shakespeare.

Así procede la ciencia positiva, sin ser bestia, ni tener forma física, a veces se comporta como tal, pues su compasión no siempre incluye a los hombres, cree ciegamente en el progreso, en la técnica y en la posibilidad de acomodar a los seres humanos en sus propósitos en una especie de revitalizado Procusto, aquel maleante griego que después de hurtar a sus víctimas, luego las acostaba en su cama de hierro, si ellos sobrepasaban la medida los recortaba y si les faltaba los estiraba. Por temporadas la ciencia se comporta como Procusto —modelo, molde, forma, envase, plantilla, regla, troquel, prototipo—. Los hombres debemos acomodarnos a sus resultados y anhelos desbordados de progreso que se centra en intereses individuales, desconociendo las necesidades colectivas. Se quiere acumular conocimiento sobre el mundo para usufructuarlo y atesorar capitales.

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/mitometafora.doc

Devenir -en destino provodado- del profesor en la educación

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/miguelgonzalez.gif   Miguel González en la rivera del Río Magdalena en Dorada, Caldas, Colombia

 

The future –in provoked destiny- of the professor in education

Resumen

Abstract

El devenir del profesor en la educación viene dado por una serie de circunstancias políticas, económicas, normativas, tecnológicas y sociales que no siempre se comprenden.

 

Para convocar unos tiempos diversos a los que por hoy atraviesa el docente se requieren unas acciones individuales para debilitar los muros que le impiden salir del acorralamiento. Muros que son de orden material, reales, tangibles y muros del tipo imaginario, unos diques lingüísticos que impiden un mejor desarrollo del ejercicio docente en esta, en palabras de Bauman, modernidad líquida.

 

Un docente no debe estar al servicio del poder político, económico o religioso que impera en el momento, si lo hace, siempre enseñará a frenar, a acatar el orden establecido, su discurso no tomará vuelo, será esclavo de su mediocridad y objeto de quincalla de poca perspectiva en convocar la alegría del desafío.

 

 

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The future of the professor in the education comes by a series from circumstances politics, economics, normative, technological and social that not always is understood.

 

In order to summon diverse times to which for today it crosses the educational it is require individual actions to debilitate the walls that prevent to leave the enclosed space. Walls that are of material order, real, tangible and walls of the imaginary type, linguistic docks which they prevent a better development of the educational exercise in this, in words of Bauman, Liquid Modernity.

 

An educational one does not have to be to the service of the political, economic or religious power that reigns at the moment, if it does, will always teach to restrain, to accept the established order, its speech it will not take flight, it will be enslaved of its mediocrity and hardware object of little perspective in summoning the joy of the challenge

 

Palabras clave

Profesor, provocado, destino, educación, dilema, prospectiva, potencial, cambio.

Key words

Professor provoked destiny, education, dilemma, prospective, potential, challenge.

 

El hombre puede ser destruido, pero no derrotado. E. Hemingway

 

Intrigado por lo que deviene para el profesor en la educación, se abordarán los aspectos que configuran a un docente contemporáneo y su destinación, en un mundo sin aparente norte, y en el cual el sur no ha tomado posición, donde lo sólido, en palabras de Bauman, se está derritiendo para dar paso a lo informe, a lo líquido. Aquí, por fortuna, el docente podrá demolerse, pero jamás derrotarse.

Dar una mirada al presente potencial en la educación contemporánea; en una época de cifras y siglas, en versión de Foucault, es una demanda intelectual en permanente ejecución de trayecto-proyecto-eyecto. Sabiéndose que los cambios en la educación dependen de lo que los profesores hacen y piensan, algo tan simple y tan complejo a la vez. Una clásica afirmación anglosajona dice “What you want in state you must put in school”. Lo que quieras en el Estado debes ponerlo en la escuela. Premodernidad-modernidad-posmodernidad son categorías cronologicas-históricas-ahistóricas que requieren ser encaradas en sus agujeros negros, pero también en sus constelaciones iluminadas.

Las dificultades comunes en la educación del primer, segundo y tercer mundo se encuentran en la dificultad de enseñar el humanismo. Un profesor competente, logra enseñar como manejar máquinas, pero tiene problemas en crear personas integrales-universales-sentimentales.

Frente al humanismo Foucault en su texto Saber y vedad advierte que el humanismo finge resolver los problemas que no se puede plantear. Así las cosas se hablará no del  profesor citado por el escritor Ernesto Sábato, cuando dice que se quita el sombrero ante el maestro de la provincia que es relegado y, pese a ello, torna su enseñanza en verdadero arte, a ése lo considera un héroe, por supuesto que la coincidencia con el célebre escritor de El túnel es categórica.

En este viaje se determinará al docente que teniendo todo a su alcance, hace como si no pudiera, se muestra ciego, desvalido e irresoluto, derretido y desprovisto de solidez y que convertido en líquido se desprende de su responsabilidad, escurriéndose por los intersticios, un hombre sin norte y a quien tampoco le inquieta el sur.

 

1.1.  Los dilemas del docente

 

El pensador chileno Hugo Zemelman expone: Los síntomas no hablan de lo real. Todo porque nos hemos acostumbrado a ver los síntomas, a describirlos y con ello creemos estar dando cuenta de la realidad, mientras las causas se enquistan y en tormentosas marejadas van desvencijando el entorno que, en suma, es el hombre.

Nos dejamos obnubilar por el maquillaje, desconociendo que atrás de las capas de pintura se esconde la verdadera piel, hemos adimitido que el cosmos se reduzca a cosmético, a peligroso camuflaje que mucho aporta a la mentira y poco hace por la solapada verdad.

La crítica supone una postura, en donde es requisito para el profesor cuidarse de no andar defendiendo verdades ajenas para convertirse en tribuno, es decir, continuar promulgando, repitiendo lo que otros anticiparon en sus formas de pensamiento.

Es importante establecer desde que estado de ánimo se piensa, si desde el pesimismo, la rabia, la zozobra o la paciencia, de tal suerte que permita entender la contundencia del lenguaje. Los humanos tenemos alteraciones que en cierto modo modifican los pensamientos e influyen en la toma de decisiones. La duración del estado de ánimo varía en tiempo e intensidad y esto afecta, para bien o para mal, el resultado final.

El docente con gramáticas restringidas enseña pobremente, crea hombres bonsái, de pensamiento pequeño, cuyo mundo de la vida no supera los presupuestos ideológicos de extraños ni encuentra puntos de quiebre en los discursos de la institucionalidad, dichos sujetos convierten el aula en jaula, el salón de clases en cárcel de expresiones congeladas, acicaladas con coherentes soflamas.

En tal sentido, apostarle a la plasticidad mental emerge como salida, en donde pensar y hacer no pueda ser dicotómico, auscultando con mayor agresividad desde la investigación para llegar a otros ámbitos del saber sin repetir lo que ya se sabe, reconociendo que la revolución correrá el riesgo de caer en la rutina, por repetirse en su propio agotamiento. Renovación-seducción-cansancio, ciclo que debe fracturarse.

El docente no puede ser temerario, pretendiendo echar tierra a lo vivido, queriendo construir de la nada. Aquellas decisiones humanas que no dieron cuenta del pasado, ignorado en franca conciencia, en el más de los casos, el mundo recorrido, terminaron siendo más nefastas las propuestas que el mismo presente. Peor el remedio que la enfermedad.

Siendo así, el profesor debe tomarse su tiempo para no caer en esnobismos o movimientos de moda, sabiéndose que, en muchas ocasiones, la moda es tan efímera como retrechera, por ello  al pasar de los días pocos la extrañan.

¿El futuro puede ser decretado?, ¿manejado por normas? Las respuestas son diversas, pero se coincide que la norma no es el futuro, la letra lo intuye, pero no lo  convoca, sólo es el hombre con sus acciones que opta por aceptar o cumplir lo decretado. Es quien busca tornar en realidad los sueños,  en la idea de hacer cosas con palabras, según previno Austin. Así de sencillo. La triada lenguaje-acción-fantasía es una constante en la educación que difícilmente se dilucida.

 

1.1.1.    Los anquilosamientos

 

En el más de los casos se tiene a un educador acorralado por su forma circular y, a veces, poco efectiva de anticiparse a los tiempos, es sucursal del pensamiento extranjero, viviendo a la zaga de los avances tecnológicos. Se acoge y permite que los estudiantes acudan a la ley del mínimo esfuerzo. En algunos casos se anquilosó en discursos marxistas. En términos generales, el catedrático, es un profesional poco exitoso, los mejores están en la empresa privada. Se matriculó como museo del conocimiento y por eso llega tarde a la creación del saber. Prepara a los estudiantes para un mundo que ya pasó. Salvo unas excepciones, es como dicen los críticos de los mormones, ni aprende ni olvida.

El docente ha contribuido a formar empresarios, industriales, arquitectos, administradores de empresas, etc, eficientes, pero no pensantes, exitosos, pero no críticos y liberadores, célebres, pero poco respetuosos del ambiente, de la vida y de los seres humanos. A muy pocos se le ocurre que es necesario ser felices, los demás no saben de felicidad, ni la buscan. De este panorama vale la pena recordar que (Meirieu, Philippe, 1998)  en el libro Frankenstein Educador argumenta que educar es, pues, introducir a un universo cultural, un universo en el que los hombres han conseguido amansar hasta cierto punto la pasión y la muerte, la angustia ante el infinito, el terror ante las propias obras, la terrible necesidad y la inmensa dificultad de vivir juntos.

Entonces el interrogante es si con este modelo de docente se ha logrado surtir lo descrito por Meirieu, o al amparo de sus falencias, ¿ni siquiera él, como sujeto, ha logrado amansar el miedo a lo desconocido?

¿El docente sabrá cual es el ámbito construido de sus discursos? ¿A cuál tiempo convocan sus silencios? ¿Cuáles acontecimientos permitirá una mejora del hombre sin deprimir el universo?

 

1.1.2.    Ahondar en la historia

“El porvenir está en manos de los maestros de escuela” (Victor Hugo).

 

Pese a lo añejo del aforismo de Víctor Hugo, su vigencia es incuestionable. El célebre poeta japonés Yukio Mishima escribió, me di cuenta de que para nacer tan sólo una flor eran necesarios, a la vez, la historia y el espíritu humanos actuando conjuntamente, y se agregaría que para no romper esa secuencia biológica factual, al profesor le asalta una enorme carga para que el hombre no intervenga en la destrucción de la flor y del espíritu humano.

La experiencia inmediata, ya recorrida e inmodificable es cercana, sino hermana del presente avasallador, tanto así que por momentos se confunden, pero en la lingüística se pueden distinguir y relatar como enormes distancias cronológicas o insalvables brechas teóricas, aunque en la realidad, a veces se disyuntan o conjuntan en un amasijo con apariencia de monstruo.

Al maestro le corresponde entender que las grandes verdades han determinado posiciones fascistas, ortodoxas, xenofóbicas y excluyentes aún dentro de la ciencia. Tiene que revaluar el concepto de verdad que aún se maneja, puesto que la búsqueda generosa de la verdad, la elección autónoma de métodos y temas de investigación, el apego por la ciencia sensata y el respeto por el medio ambiente, son funciones de un educador.

El profesor debe fomentar el diálogo de saberes, recordar que los seres humanos emergimos de la vida y somos vida. Ayudar a reencantar el mundo por medio de la palabra, de la construcción de imaginarios que representen nuevas relaciones, otros valores, en el sentido positivo.

El docente convocado deberá enseñar a vivir, a no sentir angustia por el futuro, a gozar del tiempo libre, a disfrutar del cosmos y a respetar la vida en todas sus formas. Descubrir de nuevo, aunque suene romántico e idealista, que los hombres pasan pero el hombre es eterno.

Como no podemos cambiar el pasado, ni siquiera dios, de existir, puede hacerlo, nos concierne mirar el futuro, tejer algo diferente, para evitar fiascos es condición sine qua non no improvisar sino acudir al saber construido, analizarlo y a partir de esto llamar el tiempo en perfecta conciencia de ejecutarlo, sin demoras bíblicas, ni premuras militares o ardides políticas, es decir, en franca acometida y sin dobleces.

El Apocalipsis está en deuda, no se ha ejecutado y, pese a sus anuncios vengativos, los hombres seguimos en la brega, prestos a protegernos de despilfarros agoreros.  

 

 

1.1.3.    El futuro se decanta

“Estamos siempre inclinados a creer en aquello que deseamos” (Demóstenes).

El docente deberá apostarle al arte, patrocinándolo para enfrentar el tiempo libre como opción de vida. Ha de entender que la carencia de patria con que el mundo moderno amenaza al ser humano inspira la búsqueda de una patria. Los maestros pensarán en formar hombres no para el trabajo sino para la estética, tratando de estar libre de cualquier dogma religioso, político, económico o social  para movilizar objetividad en el conocimiento.  Fortaleciendo la democracia. No sólo vista en un movimiento sociopolítico sino como un estilo de vida. La democracia es aceptar la impredecibilidad humana, la zozobra de vivir con otros, y responder por sí mismo. 

El instructor pensará en forjar una comunidad académica con más voz y preponderancia en el concierto social, entendiendo a Boaventura de Sousa cuando en su texto de la idea de universidad a la universidad de las ideas destaca que es cada vez más importante suministrar a los estudiantes una formación cultural sólida y amplia, con marcos teóricos y analíticos generales, con una visión global del mundo de tal manera que pueda desarrollar un espíritu crítico y creativo, disponible para la innovación, con ambición personal y una actitud positiva frente al trabajo arduo y en equipo.

El docente instrumentalista es instrumento, gestará los hombres que quiere el poder, seres sin decisión y sumisos a los intereses dominantes del momento, debiendo saber que la acumulación de capital monetario es imposible sin el empobrecimiento de otros, eso al menos, han indicado las lógicas económicas.

El profesor ha de escribir su propia historia, narrando la realidad que le gusta, no la impuesta y que no le agrada. A esto nos obliga a reflexionar el filósofo Silvio Sánchez Fajardo, en su libro diálogos imperfectos, al exponer que la historia no es la narración de lo que ha ocurrido, la historia es lo que nos ha ocurrido y por eso hay que volver por las rutas de la memoria, de eso que hicimos para que nadie se olvide.

En virtud de lo antedicho, se requieren instaurar comunidades de vida, de conocimiento y de pensamiento que contrarresten los patrones hegemónicos capitalistas- políticos-religiosos-científicos-educativos del momento. Formar conciencia en fortalecer las categorías de articulación-organización-complejidad-solidaridad-síntesis que permitan interpretar las fuerzas antagónicas, con menos violencias discursivas. Ha de entender que el internet será decisivo, hará mucho más por la democratización de la información que la misma academia. Le tocará romper los roles de profesor-estudiante, hoy practicados, y que tanto daño le han hecho a la educación. Tendrá mayores fuentes de desagrado para intervenir. Esto va en concordancia con Habermas quien reveló que el hombre necesita motivos de desagrado para poder actuar, de lo contrario se conforma. Visto así el profesor tendrá bastante trabajo.

Para dar una correcta lectura a la realidad se requiere el uso adecuado de la ciencia, con la promoción de la investigación sin métodos atosigantes, con la participación de la metáfora, el mito y el arte para que los docentes libres de doctrinas dictatoriales y en constante preparación, se encuentren con unos estudiantes sedientos de sabiduría, dispuestos a seguir haciendo preguntas hasta el fin de sus días.

Es pertinente entender a Foucault cuando agrega que la tarea de decir la verdad es un trabajo sin fin: respetarla en su complejidad es una obligación de la que no puede zafarse ningún poder, salvo imponiendo el servicio de la servidumbre.

 

2.      Prospectivas

 

Sabemos que las cortinas de humo no dejan visualizar, dificultan distinguir, no admiten traslucir, son tan peligrosas como las máscaras. Es ineludible aprender a buscar lo no dicho en el discurso, lo reprimido, el inconsciente del sistema. También es claro que el análisis del presente y del pasado, por más profundo y documentado que sea, sólo suministra un horizonte de posibilidades, un abanico de futuros posibles; la conversión de uno de ellos en realidad será todo un esfuerzo de desgarramientos.

Al profesor le compete explorar opciones políticas diferentes a la democracia, para que no surja  la dictadura de ésta. Ha de resolver la pusilanimidad que se le fustiga, su inflexibilidad, la falta de sentido histórico, la delegación de su misión profesoral y la continua queja. Tiene que evolucionar su razón vital histórica para que no sea estática, anquilosante y en el peor de los casos en retroceso, adecuando los discursos para que no parezcan de otra época y cuyo mundo teórico-práctico corresponda al de los estudiantes. Aprender a articular el saber, interesarse por las historias de vida de los “alumnos” y no convertirse en pequeño dictador de aula.

El maestro que aborde la problemática del delito y sus variantes, la trata de personas, el consumo de estupefacientes, los modos de celebrar las euforias deportivas y que insista en el debilitamiento de lenguajes machistas y racistas, no será egoísta, ni mostrará desinterés por un presente en acometida, enriqueciendo los estados de prognosis.

En tal sentido debemos convocar la utopía de lo posible dentro de lo imposible, sólo así daremos vida al profesor devenido, perseguido y requerido. Entonces para no seguir desfasados, envueltos en cantos de sirena y confundidos en la promesa, se espera que el profesor no dilapide el poco control que aún le queda en la educación, para que no termine en las cavernas llorando al frente de sus propias sombras. Para evitar un hombre despersonalizado que finalice amando aquello que lo destruye.

 

2.1.  El tiempo del docente

 

Desde la dictadura del lenguaje, no todo se elucida ni tampoco se le entrevé solución a todo, en unos sucesos que requieren ser leídos para que la esperanza no se convierta en otra forma de alienación.

El tiempo del docente debe ser el tiempo del hombre y no al contrario, no puede entenderse al servicio de una institución y no verse como su vasallo. Hombres que deciden si el pasado es potenciador o se dejan perturbar con un presente extendido en ambas direcciones, como si ese presente acorralador negara los tiempos transcurridos y pretendiera dar cuenta de lo venidero en una alienación que no hemos leído con suficiencia.

La verdadera educación requiere a un maestro que supere lo  expuesto por el inglés Francis Bacon (1561-1626), en su libro el Novum organum, en los ídolos de la mente que bloquean la inteligencia. Los idola tribus, los idola specus o ídolos de la caverna, los idola fori o ídolos del mercado, los idola Theatri o ídolos del teatro.

 

El maestro en autocolacación de espacio y tiempo hará labores de pensador, como sugiere Foucault, el trabajo de un intelectual no consiste en moldear la voluntad política de los demás, sino en interrogar las evidencias y los postulados, sacudir los hábitos adquiridos, las maneras de actuar, de pensar y disipar las familiaridades adquiridas.

Si no sabe luchar contra estos muros, si no los intuye, siempre seguirá repitiéndose en sus yerros, no logrará resolver los engaños. Entiéndase que las instituciones hace uso de esos ídolos unas veces adrede, en otras en pleno desconocimiento, pero en administración se sabe que muy pocas decisiones se emprenden en desconocimientos, es decir, el uso acertado e intencionado de los ídolos les puede asegurar un presente halagüeño, pero les conduce a un futuro devastador.

La educación sincerada requiere al maestro que logre enfrentar a la autoridad que ofrecen los ídolos, tal decisión no es cuestión de caprichos, es una urgencia lingüística-intelectual-factual, pues no es suficiente descubrir-describirlos, es indispensable superarlos. Esta resolución sólo es posible en hombres que entiendan su labor en debilitar muros, incluso los propios que son los más influyentes.

Ser humano que no domine el espacio y tiempo, estará en condiciones de inferioridad para enfrentar el mundo. Schopenhauer refiere que nuestro mundo civilizado no es más que una mascarada donde se encuentran caballeros-curas-soldados-doctores- abogados-sacerdotes-filósofos, pero no son lo que representan, sino solo la mascara, bajo la cual, por regla general, se esconden especuladores de dinero. De oficio.

El profesor en la autocolocación debe asumir postura con responsabilidad histórica, en su instalación en la realidad para debilitar los muros en la educación, en instancias de apropiación de una subjetividad en camino a una pluralidad constitutiva que en el día a día impulse espacios para aventurar prognosis.

De vuelta a Sábato es curioso cuando dice que a veces se le presta un cuidado a las mascotas artificiales como si vivieran, en cambio personas en estado de abandono y animales en extinción, que si necesitan afecto no lo reciben. Una buena escuela es aquella en la que además de enseñarse contenidos teóricos se promueven las categorías necesarias para el desarrollo humano. Así las cosas, al profesor le queda mucho por resolver, para hundirse en experiencias vitales de amor-solidaridad-responsabilidad.

Conocimiento, libertad de pensamiento y felicidad, pueden ir de la mano, pero en articulaciones, mas no en dislocaciones, no se concibe mirar el saber con amargura sino con el gusto del sabor, del deleite.

El profesor en su postura y autocolocación no puede sentirse como trabajador, ha de comprenderse en su labor intelectual, de no serlo debe acatar a Borges, cuando escribió que es fama entre los etiopes que los monos, deliberadamente, no hablan para que no los obliguen a trabajar.

Este célebre argentino sentenció que morir es una costumbre que sabe tener la gente. De lo cual se podría agregar que el humano aprende algo y no lo olvida, hubo un primer hombre que le dio por morirse, entonces a los demás se les ocurrió imitarlo y desde eso no hemos perdido la costumbre de morirnos. ¿Será el docente otro imitador?

Para reconocer a muchos profesores, a veces basta con asistir a una clase de conducción, primero muestran las partes del vehículo, luego los pedales, los cambios, la dirección y otros elementos de mando. La insistencia del instructor en que el aprendiz domine el freno supera a la opción de indicarle como usar el acelerador, acaso ¿se va a enseñar a frenar?, ¿qué pasa con la conducción, con el avanzar?, se reprime la posibilidad de ir al frente, a tomar riesgos.

Un docente no debe estar al servicio del poder político, económico o religioso que impera en el momento, si lo hace, siempre enseñará a frenar, a acatar el orden establecido, su discurso no tomará vuelo, será esclavo de su mediocridad y objeto de quincalla de poca perspectiva en convocar la alegría del desafío.

La esperanza, aliada del futuro, nos indica que la felicidad está en el horizonte, es el individuo, que volviéndose sujeto desatado, evade sus máscaras de actor para que las relaciones instante-efímero-eterno no lo convoquen a otra alienación, entendiendo que la felicidad reside con el hombre, no con el tiempo.

La felicidad está perdida en el futuro, esa angustia no puede conducir a un pesimismo ilustrado, sino a un presente potencial en optimismo. Una profesión de fe como lo sugiere Derrida, de un profesor que haría como si les pidiese a ustedes permiso para ser infiel o traidor a sus costumbres.

Para que el maestro de carne-huesos-sueños y caprichos no sufra una desaparición forzada, sea reemplazado por un ordenador, un manual, un chip, una píldora o simplemente quede en la historia de los museos, deberá hacer prognosis, adelantarse a los acontecimientos, a sus tiempos, ser prometeico.

Si es cierto que un sistema es tan fuerte, como fuerte sea el elemento más débil ¿cuál es el elemento más débil de la educación? ¿En qué posición queda el maestro?

El docente deberá leer los cambios sociales y permanecer expectante para entregar alternativas de vida y subsistencia. Le corresponde resolver los conflictos a través del diálogo, ahuyentando el autoritarismo. En donde el norte ya no lo sigue siendo y el sur no se ha ocupado de sus propias miradas, de sus perspectivas ¿Cuál es el sur de los pensamientos? ¿Dónde queda el sur de los deseos?, estos cuestionamientos surgen en el mismo momento en que se deslocaliza la visión y se desparadigmatiza el cerebro. Para ello urgimos de maestros atrevidos, renovadores-renovados en sus discursos.

Ya sin nortes, ¿cuál será el sur de los miedos? ¿Dónde queda el sur de las desgracias o angustias? ¿Hay sur en la promesa?, no olvidemos que en toda promesa hay algo de inmortal. ¿Existe sur en la pasión? ¿Se antepone el sur de la verdad al sur de la mentira?  ¿El sur de la educación, del infierno, del cielo, del egoísmo, de la maldad, de la pereza y de la torpeza ya fueron indagados? ¿Si no es el norte, ni el centro, ni los laterales, ni el sur del conocimiento lo que se expresa, a qué juegan los docentes?

La prudencia siempre aconseja rendirse. ¿Qué pasará si el profesor decide no esperar los llamados de la prudencia y opta por abrir las alas fraguando el sueño de ser libre?

CODA: En el libro Modernidad líquida, indica Zygmunt Bauman que lo pequeño, lo liviano, lo más portable significa ahora mejora y progreso.

Esperemos que éste polaco se refiera a cualquier cosa, menos a profesores nanotecnólogos que, creyendo en el norte de los acontecimientos como algo inexorable, sigan apequeñando sus ideas.

No basta pensar, señala Unamuno, hay que sentir nuestro destino. Claro está que no es padecerlo, sino enfrentarlo como hombre erguido, insertándose en el tiempo para construir un lugar en el espacio, habitarlo en su rol de maestro y erigir un compromiso educativo, de alegre circulación, para el devenir de la humanidad, evitando ser animales cansados de cargar recuerdos inútiles o dolores eternos.

 

Miguel Alberto González González

miguelalbertogonzalezg@yahoo.com

REVISION BIBLIOGRAFICA

 

·          Bauman, Zygmunt. MODERNIDAD LÍQUIDA. Fondo  cultura económica, Buenos Aires, 2006. (Páginas 232).

·          Boaventura de Sousa Santos. DE LA MANO DE ALICIA. Ediciones Uniandes Bogotá D. C. 1998. (Páginas 456).

·          Borges, Jorge LUÍS. NUEVA ANTOLOGÍA PERSONAL. Ediciones Bruguera, Buenos Aires 1980.

·          Carr, wilfred. CALIDAD DE LA ENSEÑANZA E INVESTIGACIÓN ACCIÓN. Diada Editora, Sevilla, España. 1993 (páginas 180).

·          Derrida, Jacques. UNIVERSIDAD SIN CONDICIÓN.  Editorial Trota, Madrid 2002,  (Páginas 77).

·          Foucault, Michel. VERDAD Y MÉTODO. Ediciones de la Piqueta, Madrid 1991. (Páginas 246).

·          Gadamer, Hans-Georg. LA HERENCIA DE EUROPA. Ediciones península, Barcelona España 1990. (páginas 158).

§          Guarín Jurado, Germán. RAZONES PARA LA RACIONALIDAD EN HORIZONTE DE COMPLEJIDAD. Editorial Universidad de Manizales, Manizales 2004. (páginas. 130).

§          Habermas. Jurgen. TEORIA Y PRAXIS. Editora Altaya, Barcelona, España 1995. páginas 439.

§          Ingenieros, José. EL HOMBRE MEDIOCRE. Editorial Oveja Negra. Bogotá 2001.(Páginas. 2002)

§          Meirieu, Philippe. FRNAKENSTEIN EDUCADOR. Leartes Ediciones. Barcelona, España1998. (páginas 147).

§          Ponce, Aníbal. EDUCACIÓN Y LUCHA DE CLASES. Editorial Latina, Bogotá 1977. (Páginas 244).

§          Sánchez Fajardo Silvio. DIÁLOGOS IMPERFECTOS. Ediciones universidad de Nariño. Pasto 2004. (Páginas 104).

§          Sábato, Ernesto. LA RESISTENCIA. Editorial Planeta, Bogotá D. C, 2000.

§          Zemelman, Hugo. PENSAR TEÓRICO Y PENSAR EPISTÉMICO: EL RETO DE LAS CIENCIA SOCIALES. Documento de trabajo de IPECAL. México 2005.

 

 

Visión de filósofos y literatos sobre el devenir de la universidad

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/miguel.gif Fondo, Pintura de David Manzur, Autoretrato.

 

Una indagación bajo la mirada hermenéutica con el propósito de llamar los tiempos para la comunidad universitaria de Colombia.

 

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/deveniruniversidad.doc

 

Investigación adelantada en Manizales en el año 2006 por Miguel Alberto González González.

Muchas preguntas e inquietudes fueron acercando a la obtención de una visión más cercana al problema a saber: 

  • ¿Cuáles son las funciones de la universidad contemporánea?
  •  ¿Tiene responsabilidad la universidad con el entorno?
  • ¿La universidad conserva o genera ideas, se abre o se cierra, o permanece en ese juego constante de apertura y oclusión?
  • ¿Cuál es el papel de la universidad en los conflictos nacionales e internacionales?
  • ¿En qué consiste la universalidad de lo que se enseña en la universidad?

 Paticiparon en las entrevistas: 

  • Gemán Guarín jurado (Filósofo)
  • Ana Patricia Noguera (Filósofa)
  • Enrique Quintero Valencia (Escritor)
  • César Valencia Solanilla (Escritor)
  • Rigoberto Gil Montoya (Escritor)
  • Chuang Liu (Filósofo, USA)

RECOMENDACIONES: Para que la universidad no sufra una desaparición forzada, sea reemplazada o simplemente quede en la historia de los museos, deberá entender que las observaciones y propuestas que se dedujeron de filósofos y literatos requieren ser emprendidas, puesto que no son invenciones ni producciones alucinantes. Corresponde a la realidad que hoy, en la primer década del tercer milenio, la circunda. Para mal o para bien.

 

CODA: Como diría un poeta remedando a un estoico medieval post nubila, Phoebus, después de las nubes, el sol, o tras la tempestad viene la calma o acabados los tiempos malos vienen otros mejores. Lo que pasa es que en la historia de la humanidad siempre hemos estado esperando tiempos mejores o implorando para que los tiempos no se acaben ¿qué pasará si la universidad decide cerrar las puertas y fragua el sueño de ser libre?

 

Colofón: Si la universidad no embiste al tiempo, éste la embiste, viene en su búsqueda. Resultado: su desaparición, la muerte.

 

Amores Prohibidos de Kalkan

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/librokalkan.gif Valor $USD12,oo

 

Libro del escritor colombiano Miguel Alberto González González, publicado en el año de 1998, editorial Papiro, Pereira, Risaralda, Colombia.

 

Son diez cuentos que movilizan una vida de un pueblo cualquiera de latinoamerica, sus viviencias de lo puro local son universales. Kalkan es un pueblo imaginario que luego de creado es destruído por unas multinacionales que no soportaban ver a la gente viviendo alegre, para esos pulpos del dinero, no importa la felicidad, sólo extraer las riquezas y si para ello deben acudir a la desaparición de la raza humana, no importa, al fin de cuentas se creen eternos en sus ridículos mundos del dinero.

 

  • El dictador
  • El ciclista
  • El billarista
  • El maestro
  • El escritor

Valor $USD12,oo

 

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/miguelescritordemanzanarescaldas.jpg  Miguel Alberto González González, escritor Manzanares, Caldas-Colombia.

Analectas de la Caverna

http://miguelgonzalezg.blogspot.es/img/libroanlectas.gif Valor $USD12,oo

 

http://www.incabook.com/shop/

 

Libro de diez relatos filosóficos-literarios del escritor Colombiano Miguel Alberto González González. Publicado en el año de 2004. Editorial Papiro, Pereira, Risaralda, Colombia. Allí se relata un mundo por el que los humanos pasan, pero que en su mundo de sombras no logra reconocer. La caverna platónica está hoy tan vigente como nadie lo imagina. El devenir enunciado por Heráclito se cumple en Colombia, pero a la inversa, los ríos han sido permanentes de sangre, este país nunca ha dejado de arrojar cadáveres a los ríos para que tiñan sus aguas y los mares del mundo. Una locura de nunca acabar.

 

  •  Y los sueños, sueños son
  • El proceloso devenir
  • Lobos del amor
  • Espíritus sulfurosos
  • Ideales de caverna
  • Laberintos de una despedida
  • El ajedrecista infernal
  • Ejemplos para el conde Eflid
  • Utopías de escritores
  • El trasegar sin rumbo

Costo del libro $USD12,oo

  

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